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Karl Marx

EDITORIAL: EL VETO A LA CONTRADICCIÓN, A 200 AÑOS DEL NATALICIO DE KARL MARX

¿Por qué tanto escozor con la dialéctica? ¿qué encierra? ¿por qué no la estudiamos, no la practicamos, por qué no refutamos el modo de pensar cartesiano que todavía hoy nos rige? ¿Es que acaso a 200 años de su natalicio Marx ya no tiene nada que decirnos? ¿Tienen razón entonces burgueses y reformistas, tropicales o transnacionales? ¿No existe el marxismo en clave latinoamericana o venezolana?

El marxismo que ha querido desembarazarse de la dialéctica, aquel que apunta hacia la socialdemocracia, el reformismo, hacia un cambio evolutivo, gradual, lento, institucionalizado a través de reformas en el orden social capitalista, reformas que progresivamente le vayan otorgando una fisonomía más noble, un rostro humano, hasta que vayan obteniendo beneficios las clases populares, vaya ampliándose la democracia, las libertades individuales y grupales. Es el “marxismo” que reflotan los reformistas en cada intento revolucionario desde Berstein y su “volvamos a Kant”, frase que resume su postura antidialéctica que buscaba convertir al socialismo simplemente en un imperativo categórico al margen de la lucha de clases y de la historia, un imperativo vacío donde cabe todo, hasta las buenas intenciones con las que está empedrado el camino al infierno.

Desde Eduard Berstein hasta hoy, el reformismo sigue con su postura velada o abierta según convenga, de oposición al marxismo dialéctico porque en la lógica dialéctica está en germen una concepción radical de los cambios sociales, un modo de pensamiento que nos permite hacer la revolución. La dialéctica anida en el marxismo radical revolucionario que cree que el capitalismo es irreformable,  como muchas veces se dedicaba a repetir el Comandante Chávez citando a Rosa Luxemburgo, al declarar que asumía el marxismo o al convocar la V Internacional.

La dialéctica como modo de pensamiento se inaugura con Hegel y se convierte en herramienta y método para la transformación revolucionaria con Karl Marx, pero ¿cuál es la lógica que refuta la dialéctica? ¿cuál es la lógica imperante? ¿por qué es necesario un salto cualitativo en el modo de pensar?

La lógica dominante es la llamada lógica formal o aristotélica, y su principio central, el que descansa desde la base de todos los sistemas modernos de computación hasta nuestra vida cotidiana: el principio del veto de la contradicción, el pensamiento aristotélico ha reinado de manera virtualmente absoluta durante 2 mil años, y aún hoy es lo más cotidiano que uno se encuentra cuando está discutiendo con la gente. Bromeando un amigo y maestro filósofo al explicarlo nos decía: “Si tu estás discutiendo con alguien y tú le dices: “te estás contradiciendo”… ya tú le ganaste la pelea. En nuestra época la gente esconde juicios contradictorios, porque saben que no les admitirán la contradicción.”

La lógica formal o aristotélica (dado que estos principios están en la Metafísica de Aristóteles) no hay que aprenderla, nuestro pensamiento cotidiano trabaja en base a sus 3 principios:

Principio de Identidad: A es igual a A. Una realidad es igual a sí misma.

Principio del Veto de la contradicción: A o no A, no puede ser que usted formule un juicio donde usted diga que el ser no es, el ser es. Su razonamiento es falso cuando incurre en una contradicción.

Principio del tercero excluido: o A o no A y no puede haber una tercera variante. Es o no es.

Si vemos bien, se trata de tres formas de decir lo mismo, están excluidas las contradicciones. Así se construyó desde la lógica matemática hasta la teoría neoclásica para guardar el secreto.

La lógica dialéctica en Marx y su obra fundamental: El Capital

El Capital, la obra cumbre de Marx, comienza con una categoría que expresa una forma social que asumen los productos del trabajo humano cuando se producen en el modo de producción capitalista, esa categoría es la mercancía, forma social del producto del trabajo humano que encierra una diferencia interna contenida en una identidad, tiene una doble dimensión dentro de esa identidad: valor de uso y valor, encierra al mismo tiempo dos cosas distintas: el valor de uso que satisface necesidades humanas, tiene una utilidad conocida socialmente y al mismo tiempo esa mercancía puede ser intercambiada, es decir, tiene un valor. Por tanto en toda mercancía hay una identidad que permite identificar el objeto de que se trate respecto al resto de los objetos, pero esa identidad no es cerrada en sí misma, que equivale únicamente a sí misma, tiene también una doble dimensión diferente dentro de esa identidad, como acabamos de describir respecto al valor de uso y el valor, es decir, hay diferencias dentro de esa identidad. No vamos a ahondar en este trabajo en el desarrollo de lo expuesto por Marx en El Capital pero este ejemplo nos deja ver cómo la dialéctica nos permite comprender lo que el Veto a la Contradicción de la lógica formal oculta (por ejemplo la crisis latente inmanente al modo de producción capitalista).

Otro ejemplo más sencillo puede ser el que pone Lenin en sus Cuadernos Filosóficos (donde estudia la lógica dialéctica), él decía: Juan es un hombre, esa frase expresa que lo singular es lo universal, y que lo universal es su contrario, inconcebible dentro de los postulados de la lógica formal.

¡Cuánto pesa una idea sobre la conciencia humana!. Nunca es tarde para darle la bienvenida a la contradicción. Cuentan que a Marx, un día una de sus hijas le trajo una encuesta, la pregunta planteada era ¿cuál es la máxima de tu vida? Carlos Marx respondió: dudar de todo.

Estamos a tiempo de arrojar lejos el yugo con el que se ahorca el pensamiento teórico y la acción revolucionaria.

La contradicción es el núcleo vivo de la dialéctica, y aupándola modestamente desde este editorial rendimos homenaje al gran culpable de su difusión como guía para la acción.

¡Gracias Marx, nos despedimos… por ahora, con el poeta Roque Dalton y su poema Karl Marx, tal vez sólo un poeta podía expresar lo que pensamos y sentimos en tu honor hoy… 200 años después!

Desde los ojos de león brillando al fondo de tus barbas

desde la humedad polvorienta en las bibliotecas mal alumbradas

desde los lácteos brazos de Jenny de Westfalia

desde los remolinos de la miseria en los exilios lentos y fríos

desde las cóleras en aquellas redacciones renanas llenas de humo

desde la fiebre como un pequeño mundo de luz en las noches sin fin

le corregiste la renca labor a Dios

tú oh gran culpable de la esperanza

oh responsable entre los responsables

 de la felicidad que sigue caminando.

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