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Pdvsa Y La Industrialización

EDITORIAL: PDVSA Y LA INDUSTRIALIZACIÓN

¿No podemos desarrollarnos sin empresarios privados? ¿Por qué si son tan productivos hay que financiarlos desde el Estado? ¿Por qué necesitamos empresas privadas para levantar la producción de PDVSA? ¿Hay unos empresarios buenos y otros malos? ¿Cuál es el paradigma de desarrollo, el capitalismo que se porta bien? ¿Los lobos que cuidan ovejas?

En primer lugar, vamos a establecer lo que a nuestro entender son las premisas fundamentales necesarias para acometer un proceso de industrialización. No se puede hablar de industrialización si los sectores económicos a desarrollar son incapaces de insertarse en el mercado mundial. Ningún sector con baja productividad del trabajo, baja calificación de la fuerza de trabajo, puede competir en el mercado global, y si no puede hacerlo entonces estará simplemente dedicado a trasegar la renta subsidiado por el Estado. Ese es el gran dilema y el gran secreto de los empresarios privados nacionales, si alguno produce lo hace importando insumos con divisas subsidiadas, con procesos productivos ineficientes, basados en tecnologías dependientes del capitalismo central.

En Venezuela el sector que ya tiene un lugar en el mercado mundial, que cuenta con fuerza de trabajo calificada capaz de garantizar niveles elevados de productividad del trabajo, es el sector petrolero, PDVSA.

Ya los planes del Comandante Chávez estaban desarrollándose en dirección a la industrialización asociada a la industria petrolera. Como parte de las acciones estratégicas contempladas en el Plan Siembra Petrolera se crearon un conjunto de Filiales No Petroleras, con misiones específicas que buscaban asegurar, entre otras cosas, que el importante flujo de inversiones contempladas en dicho plan permitiera desarrollar un tejido industrial con hegemonía de la propiedad social. De esta forma, el Estado tendría en su poder instrumentos para reducir costos, aumentar eficiencia y sustituir importaciones, revirtiendo de esta forma el esquema en el que el sector privado se apropia de una importante cantidad de la renta mediante mecanismos como los establecidos a través de la apertura petrolera, por ejemplo el outsourcing, que consistía en una modalidad de contratos a través de los cuales se trasladaban a empresas privadas, distintas actividades que la alta gerencia consideraba como no medulares. Otro ejemplo lo relata Alí Rodríguez Araque en su libro: El Proceso de Privatización Petrolera en Venezuela:

      “Dentro de un conjunto de contratos que se firmaron en esa época, uno de los más notables –y que traería graves consecuencias posteriores para PDVSA y el país-, fue la creación de Intesa, a cuya competencia se traspasaron los llamados Servicios de Informática y Telecomuncaciones (IT). Ésta fue una asociación constituida entre PDVSA y la empresa norteamericana Science Aplications Internactional Corporation (SAIC), en cuya junta directiva han tenido participación  decisiva connotadas personalidades de la CIA. De acuerdo con el contrato firmado. SAIC asumió el 60% de las acciones con lo cual se apoderó del completo control sobre los sistemas de informática y telecomunicaciones de PDVSA. De tal manera, no sólo tuvo acceso y conocimiento detallado sobre todo el flujo de información de PDVSA, sino que también tomó el control de operaciones vitales, hecho que le permitió crear muy serias dificultades durante el golpe petrolero de diciembre de 2002.” (1)

Si ya tenemos ejemplos como los de Intesa y el outsourcing, donde los servicios petroleros que estaban en manos privadas desde la apertura petrolera, durante el sabotaje de 2002 y 2003 demostraron que sus intereses y los de la nación no son los mismos, y además nos permitieron demostrar que los trabajadores venezolanos eran capaces de operar la industria. Entonces ¿por qué insistimos en volver a esquemas ya superados? ¿Por qué insistimos en que estos empresarios sí se portarán bien? ¿Por qué ignoramos las consecuencias sociales y políticas asociadas al estímulo del capitalismo?

PDVSA cuenta con la capacidad para que sus filiales se encarguen de la inyección de gas, de vapor de agua, exploración, prospección, perforación direccional, y todas las llamadas actividades conexas a la industria petrolera, y a la vez, esas filiales potencialmente, creando las condiciones adecuadas, pueden prestar servicios petroleros a los países de la OPEP y a los países productores en general, es lo que hacen transnacionales como Halliburton y Schlumberger. Se generarían divisas para acometer las inversiones necesarias, se fortalecería la investigación que conduciría al desarrollo de otros sectores, como el de las aleaciones (y así darle valor agregado a las industrias básicas de Guayana), la creación de plantas industriales para producir las partes y repuestos, se haría necesaria una política educativa orientada al logro de estos objetivos, lo que redundaría en una masiva calificación de la población en las distintas áreas del conocimiento, la investigación y la producción.

Todo lo anterior desarrollado bajo el esquema de Propiedad Social sobre la cual impulsar la conciencia social que recorra toda la nación, a través del impulso al trabajo productivo voluntario, el estímulo a la investigación, la emulación entre las áreas y filiales, plantas industriales, y todo eso con la dirigencia al frente, dando el ejemplo, que es la mejor elocuencia. No sigamos empeñados en que morrocoy suba palo y cachicamo se afeite, el socialismo no se puede construir con las armas melladas del capitalismo, pero no le crean a quien esto escribe, vean a Chávez en este video: https://www.youtube.com/watch?v=WzTRUEoMtMo

Para terminar, queremos agradecer a todas las personas que por diversas vías han manifestado sus opiniones respecto a nuestro sitio web y los editoriales. Sus aportes, críticas constructivas, propuestas de temas a abordar, las valoramos altamente y estamos trabajando para dar respuestas a sus inquietudes, en momentos en los que nuestro país transita esta turbulenta crisis.

Queremos decir además que en los editoriales no se pretende agotar los temas, si generan discusión respecto a los planteamientos y propuestas que hacemos para nosotros es un aliciente a continuar aportando, siempre con responsabilidad y rigor. Volveremos sobre cada tema de ser necesario, pronto tendremos una sección de trabajos especiales de investigación, entre otras secciones que estamos elaborando con el equipo del sitio web y los compañeros de la Cátedra Che Guevara -Venezuela.

 

Roberto Carlos Palacios / Cátedra Che Guevara – Venezuela

correo electrónico: revolucionomuerte.info@gmail.com

 

Fuentes:

(1) El Proceso de Privatización Petrolera en Venezuela. Alí Rodríguez Araque. Fondo Editorial Darío Ramírez. PDVSA, Colección Plena Soberanía Petrolera, tomo 3. Pág. 189. Año 2014.

 

Foto de la Ilustración: Tatuy TV

This Post Has 2 Comments
  1. Compañeros, me parece que una clave para comprender esta etapa del país es que el proyecto de Chávez, a pesar de denominarse «socialista» a partir de un determinado momento, no expresó sino la idea de «desarrollar el país» contando para ello con una hipotética burguesía «nacionalista» y «productiva» que nunca ha existido en el país. La idea de «sembrar el petróleo» (temprana idea de la intelectualidad burguesa en los años 30’s del siglo pasado) y de pasar «de la Venezuela rentista a la Venezuela productiva» (lema que por cierto encabezaba documentos de CORDIPLAN en los 90’s), siempre estuvo pensada en función del aprovechamiento de la renta primario-exportadora por una clase empresarial que en asociación con el Estado desarrolla la industria nacional, el Estado con un rol particular y privilegiado para articular esta transferencia de renta (la capitalización de la renta, la formación de capital nacional) por ser el poseedor de la misma. Esta transferencia de renta se hizo estos años bajo el chavismo, solo que no para «la industrialización y desarrollo» del país, sino para el mismo parasitismo y fuga de capitales que ha sido una de las formas históricas de «acumulación originaria» de la burguesía venezolana: según el propio MinComercio Exterior, 500 mil millones de dólares aprox. había en 2016 en fuga de capitales al exterior, cuando en 2003 solo había 49 mil millones. Esto, además de la constante de la transferencia sistemática de valores del país hacia los centros capitalistas, mediante la deuda externa, las importaciones y la presencia del capital imperialista tanto en la propia industria de los hidrocarburos como en muchas otras áreas de la economía (banca, telecomunicaciones, infraestructura, etc.), porque el esquema de «desarrollo nacional» nunca contempló tampoco la ruptura con estas relaciones con el capital imperialista.

    Al respecto, les dejamos por acá algunas notas donde hemos abordado aspectos de esta cuestión, y nos gustaría compartirles más adelante la sistematización que vamos a hacer de una charla que hicimos hace poco denominada «Venezuela: ‘rentismo’, ‘siembra del petróleo’ y revolución permanente».

    https://www.laizquierdadiario.com.ve/Los-venezolanos-no-producimos-nada-I

    https://www.laizquierdadiario.com.ve/Los-venezolanos-no-producimos-nada-II

    https://www.laizquierdadiario.com.ve/Las-FARC-y-sus-lecciones-por-derecha-sobre-el-fracaso-del-chavismo?id_rubrique=2653

    Saludos.

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