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Trabajo Productivo Voluntario

EDITORIAL: EL TRABAJO PRODUCTIVO VOLUNTARIO

¿Es el trabajo productivo voluntario una concepción idealista del Che Guevara? ¿Se trata sólo de limpiar plazas, pintar aceras y arreglar jardines? ¿Es posible recrear las nuevas relaciones de trabajo que pretendemos? ¿Contribuye o no al desarrollo de las fuerzas productivas? ¿Tendrá algo que ver con las relaciones de propiedad?

Existe una tendencia a calificar al Che Guevara de idealista, conseja que desde nuestro punto de vista corresponde a la distorsión ideológica que busca vaciar de contenido su sistema de pensamiento, porque el Che Guevara elaboró durante sus años de construcción revolucionaria una concepción general del desarrollo de la construcción de socialismo, y no lo hizo sólo en la teoría, lo hizo a partir de una experiencia exitosa, de la toma del poder. En cambio, muchos de los que lo adversan jamás lograron encabezar ningún proceso revolucionario. El Che no es un pastiche multiuso que se adapta a las necesidades oportunistas de cada coyuntura, en esto coincidimos con la opinión del intelectual y revolucionario argentino Néstor Kohan, uno de los pensadores marxistas más importantes de América Latina hoy en día, y agrega Néstor:

      “Todos sus planteamientos en el terreno de la economía política y de la política económica, pertenecen a una concepción general que no se puede disgregar a riesgo de caer en la manipulación.” (1)

Justamente, queremos referirnos a un aspecto de la concepción guevarista muy manipulada: el trabajo voluntario, el cual tiene el objetivo de generar riqueza con la conciencia, y no conciencia con la riqueza, es una escuela creadora de conciencia, una herramienta poderosa de movilización (siempre que sea encabezada por el ejemplo de la dirigencia), que permite recrear o establecer en una zona económica dada, las nuevas relaciones de trabajo, en países de escaso desarrollo de las fuerzas productivas, como siempre se suele resaltar. Pero además establece metas de producción y categorías específicas para desarrollar el trabajo, no se trata del ornato de una plaza, unas jardineras o pintar brocales, veamos algunas de las categorías que definen el trabajo productivo voluntario:

      “…Es el que se realiza fuera de las horas normales de trabajo sin percibir remuneración económica adicional. El mismo puede realizarse dentro o fuera de su centro de trabajo (…) Existirán tres categorías que son las siguientes: miembro vanguardia, que será el que acumule 240 horas o más en un semestre; miembro distinguido, que será el que acumule 160 horas en un semestre; miembro, que será el que realice un mínimo de 80 horas.

      (…) La buena organización del trabajo voluntario es el requisito fundamental del desarrollo de esta actividad; por lo tanto, deben considerarse los siguientes aspectos: trabajo productivo industrial o agrícola, trabajo de enseñanza educativa no remunerada, trabajo técnico. Se le dará categoría de trabajo técnico a la brigada de técnicos que se cree en un momento determinado para la realización de una tarea específica.” (2)

Los resultados de este proceso que refiere el Che arrojaron 1 millón 683 mil horas trabajadas, lo que equivale a 210 mil 375 jornadas de aporte a través del trabajo productivo voluntario, es decir, varios años de trabajo hecho voluntariamente. Este sistema permite planificar los excedentes necesarios a través de metas realizables.

El sistema de estímulos morales que complementa esta propuesta guevarista no niega el carácter concreto de las metas que se persiguen, que son establecidas en base a las necesidades sociales reales, no son quimeras de revolucionarios idealistas.

Existe otra referencia anterior al Che y la revolución cubana, son los sábados comunistas, que referimos a partir de una trabajo de Lenin publicado en Julio de 1919: Una Gran Iniciativa (3). Aquí, describe el líder de la Revolución de Octubre algunos de los logros de los trabajadores de la línea ferroviaria Moscú-Kazán, y la línea de Alexándrovski:

      “Cinco torneros hicieron en 4 horas 80 rodillos: el 213% de la productividad ordinaria.

      Veinte peones recogieron en 4 horas 600 puds de material viejo y 70 muelles de vagón de 3 puds y medio de peso cada uno, que suman en total 850 puds. La productividad del trabajo fue del 300% en comparación con la habitual.”

Y agrega Lenin, a quien nadie hoy puede acusar de idealista como pretenden con el Che: “Los “sábados comunistas” tienen una magna importancia histórica precisamente porque nos muestran la iniciativa consciente y voluntaria de los obreros en el desarrollo de la productividad del trabajo, en el paso a una nueva disciplina de trabajo y en la creación de condiciones socialistas en la economía y en la vida.”

Pero Lenin responde desde la vigencia de su pensamiento y acción (como acudiendo en defensa del Che) a los reformistas que desdeñan el trabajo productivo voluntario como herramienta para la construcción socialista, y que tildan a quienes la proponen de faltos de realidad:

      “Los intelectuales burgueses, comprendidos los mencheviques y eseristas, permanecen fieles a sí mismos al servir al capital y repetir sus argumentos totalmente falsos: antes de la revolución del proletariado nos tildaban de utopistas, y después de la revolución nos exigen ¡que borremos de la noche a la mañana todas las huellas del pasado!”

Como vemos, es posible impulsar nuevas relaciones de producción, es posible el impulso de las fuerzas productivas sin subsidiar empresarios privados con la renta petrolera, sin entregarles los activos del Estado, del país, para que acumulen renta y enajenen el trabajo que podría dedicarse a la construcción socialista.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar el hecho de que nadie en su sano juicio realizaría trabajo voluntario en una empresa privada, el trabajo productivo voluntario amerita el impulso de la propiedad social de los medios de producción,  soportados en la cual los trabajadores sí pueden aportar su esfuerzo para la sociedad de la cual son parte.

 

Roberto Carlos Palacios / Cátedra Che Guevara – Venezuela

correo electrónico: revolucionomuerte.info@gmail.com

 

Fuentes:

  1. (1) Prólogo del libro “El Pensamiento Económico del Che Guevara”. Carlos Tablada. Monte Ávila Editores. Página 23. Año 2015.
  2. (2) Discurso de Entrega de certificados al Trabajo Voluntario. Ernesto Che Guevara. 1964
  3. (3) Lenin. Obras Completas. Editorial Progreso. Tomo 39. Pág 10, 19-21. Año 1986.
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