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Los Motivos Para Prepararnos

EDITORIAL: LOS MOTIVOS PARA PREPARARNOS

“El progreso de las luces es el que ensancha el progreso de la práctica, y la rectitud del espíritu es la que ensancha el progreso de las luces”.

Simón Bolívar

¿Ante los escenarios que se desarrollan sabemos cuál es nuestro papel? ¿Podemos asumir nuestro rol en el combate sin prepararnos? ¿Estamos conscientes de la fuerza que tenemos cuando nos organizamos? ¿Nos organizamos alrededor de cuáles valores?

Para muchos es grande la necesidad de asumirse como un combatiente en la guerra que se desarrolla, todos queremos un rol que cumplir, un lugar en la trinchera, como voluntario, sin otro objetivo que ayudar a la Revolución, defender el legado de Chávez, el rumbo al socialismo.

Pero todo independientemente de cuál es nuestra preparación o la naturaleza del combate. Todos tenemos una visión de las fallas, errores, carencias que nos han llevado a esta situación, algunos buscarán culpables, todos notamos las debilidades en la dirigencia, detectamos contradicciones. Pero, aunque suene duro, nadie se prepara para ser decisivo en la contienda, nadie asume realmente ser dirigente revolucionario.

Nuestra revolución en muchos sentidos ha sido abierta, franca, todo se expresa en ella, eso es sano, sin embargo, prolongado en el tiempo se convierte en excusa para no organizarnos, para el conformismo, para asumir que todo lo que hacemos contribuye a la revolución. Es necesario afirmar también que todo lo que se expresa tiene un fondo ideológico que lo define según los impedimentos que erige en contra del avance revolucionario o de la contribución que hace a su defensa y avance.

Los devaneos que permitía la renta petrolera ya no dan cuenta de la situación, es necesario definir claramente el rumbo al Socialismo, y aquí es importante citar al Presidente Nicolás Maduro en uno de sus llamados al concurso de los revolucionarios: “Los análisis sobre todo, y yo hago un llamado a los compañeros, los análisis de cómo avanzar hacia el futuro deben ser con propuestas, yo llamo a que no nos enredemos en un debate que pueda ser en un momento dado de mayor desgaste…”

Complementamos el llamado presidencial con la necesidad de que las propuestas junto a las críticas tengan aceptación, y formen parte del debate sin censura ni descalificaciones de ningún tipo, desde este espacio, hemos estado exponiendo propuestas con rigor y respeto, asumiendo la responsabilidad de las ideas que defendemos.

Para nosotros la principal carencia de la Revolución es que la práctica es guiada por la ideología equivocada, y más grave aún, la ideología correcta no encarna ni guía la práctica de nadie, entiéndase que de lo dicho se desprende que es conocida cuál es la ideología correcta, no obstante, nadie la asume.

Podemos hacer una pequeña aproximación a lo que afirmamos: la ideología correcta podemos llamarla también revolucionaria, de la clase obrera, pero lo vital es comprender que constituye un cuerpo de valores que encarnan en los revolucionarios y guían su acción. Esos valores se desprenden de la manera de trabajar, de existir, por eso se habla de clase obrera, pero son valores universales, que se pueden cultivar a partir del ejemplo de la organización revolucionaria, algunos son:

La disciplina conciente: que permite cumplir las tareas, las responsabilidades, desde las más pequeñas o básicas, hasta las más importantes o decisivas, desde la puntualidad, hasta el cumplimiento de cada acuerdo, del estudio.

La cooperación: emana de la manera de producir de la clase obrera, en la cual el concurso de cada uno define el resultado, o el resultado depende del concurso de cada uno.

La organización: se hace natural en la existencia obrera, pero para lo que nos ocupa es un valor, una postura ideológica ante el mundo, sin comprender este valor la organización se convierte en un colectivo con algunas afinidades, o lo que es peor, la organización surge de los intereses económicos mezquinos (particulares o grupales).

La vigilancia revolucionaria: tiene que ver con la posibilidad de corregir los defectos de cada uno de manera fraterna en el seno de la organización revolucionaria, la organización revolucionaria no es la suma de los miembros aislados, es la comunión fraterna, orgánica, un apostolado que cuida de cada uno como parte del todo y por eso vela por el cumplimiento de los objetivos.

El rigor teórico y todos estos valores: Si hablamos de ideología nunca se puede dejar de lado el rigor teórico y mucho menos dejar de considerar ese rigor teórico un valor revolucionario, o dicho en palabras del Che Guevara refiriéndose al trabajo teórico de Marx: “El peso científico de El Capital nos ha hecho olvidar frecuentemente el carácter humanista (en el mejor sentido de la palabra) de sus inquietudes. La mecánica de las relaciones de producción y su consecuencia, la lucha de clases, oculta en cierta medida el hecho objetivo de que son los hombres los que se mueven en el ambiente histórico”. 

La práctica y estos valores: para hablar de este aspecto son elocuentes las palabras del Che Guevara en una reunión bimestral en el Ministerio de Industrias que dirigía: “Hay una cuestión que tenemos que entender, nosotros no podemos ser hijos de la práctica absoluta, hay una teoría. Que nosotros tengamos algunas fallas, algunos motivos de discusión de algunos de los aspectos de la teoría, bueno, pues perfecto, para poder hacer eso hay que conocer aunque sea un poquito de teoría. Ahora, inventar la teoría totalmente a base de la acción, solamente eso, es un disparate, con eso no se llega a nada… Pero hay cierta pereza mental para entrarle en el fondo al problema y para saber qué es lo que estamos haciendo y tratar de encontrarle el por qué. Hay excesiva disciplina en seguir la línea y falta de una disciplina consciente de buscar los por qué, hay que estudiar todos esos asuntos de la construcción del socialismo, de los problemas que plantea la construcción del socialismo, los problemas de la construcción del hombre hay que estudiarlos.”

Sin estos valores básicos es imposible avanzar, nuestra acción, nuestra labor debe ser mucho más que una afinidad, que una voluntad sana de ayudar. Desde la muerte del Comandante Chávez la responsabilidad sobre cada revolucionario venezolano se hizo mayor, ya él no estaría más para asumir el peso de la responsabilidad de todo como lo hizo hasta entregar la vida, tal vez por eso el propio Chávez nos repetía: “tú también eres Chávez trabajador venezolano, trabajadora venezolana, tú también eres Chávez joven venezolano, tú también eres Chávez mujer venezolana, tú también eres Chávez campesino venezolano…”. Nos encontramos ante el reto histórico de asumir la definición del destino de la Revolución Bolivariana y tal vez de la especie humana.

Asumir ese reto depende del tiempo que nos tome proletarizar nuestro pensamiento, nuestra acción, asumir la ideología correcta, sin excusas, sin retardos, el tiempo trascurrirá y dirá si fuimos en el mejor de los casos soldados voluntarios de una guerra perdida con antelación en la ideología, o si por el contrario, los revolucionarios venezolanos, chavistas, estuvieron a la altura de sus sentimientos y mostraron “…al mundo antiguo la majestad del mundo moderno”.

 

Roberto Carlos Palacios / Cátedra Che Guevara

Correo electrónico: revolucionomuerte.info@gmail.com

Twitter: @catedrache

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