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El Sistema Tolerante 2

EDITORIAL: EL SISTEMA TOLERANTE

Roberto Carlos Palacios / Cátedra Che Guevara – Venezuela

Correo Electrónico: revolucionomuerte.info@gmail.com

Twitter: @catedrache

 

¿La liberación de los criminales resuelve la supuesta dicotomía: paz o violencia? ¿La impunidad evita la violencia o la engendra? ¿Los victimarios se arrepintieron de asesinar a seres humanos que parecen chavistas? ¿Las clases sociales se disuelven decretando reconciliación?

El 20 de mayo se cumplía un año del asesinato de Orlando Figuera, nos lo recordaron en los medios de difusión durante el proceso electoral ¿una razón para votar? ¿qué pensarán hoy los que votaron por la paz con justicia?

Antes nos convocaron por la ANC para lograr la paz, creyéndola lograda se conformó la comisión de la verdad para complementar la paz con justicia. La comisión encontró algunos culpables, documentó los casos y ahora los libera, extraña magnanimidad.

Se cree que porque algunos familiares de las víctimas declaren apoyar la medida ya no hay impunidad, la paz entonces no la logró la ANC como nos decían, hizo falta liberar a los victimarios. Atrás quedó Orlando Figuera, quemado por negro, por chavista y por pasar por Altamira. Elvis Durán degollado mientras circulaba en su moto. Pedro Josué Carrillo, un chamo de 21 años que recogía escombros de la calle para abrir paso a su barrio cuando fue asesinado. Brayan, de 14 años, coño 14 años, que fue asesinado en un urbanismo de la Misión Vivienda donde empezaba a construir su vida con dignidad junto a su mamá, no queremos pensar qué sentirá ella hoy. O qué pensará la esposa de Carlos Paredes Carrillo, funcionario de la policía de Mérida herido en las guarimbas y muerto por la negligencia médica en el HULA. O compañeros militares como el esposo de Yendri la digna oficial de la FANB que discutió con Lilian tintori. En varios de estos casos ni siquiera se ha dado con los responsables de los asesinatos que tienen como factor común, cuando se trata de civiles, que las personas asesinadas no formaban parte de las protestas, eran pobres y chavistas.

Por todos lados están las muestras de la lucha de clases histórica que quieren disolver de la manera más antinatura. Y dirán los fariseos que escribirlo es estimular el odio, que este país es de todos y todos somos venezolanos, extraña magnanimidad.

Trasladar desde las clases sociales hasta lo personal lo que sucedió con las guarimbas terroristas es discutir donde no es, Orlando Figuera, Elvis Durán, Pedro Josué, Brayan y muchos más fueron receptores del odio de clases, del odio de los privilegiados a los irredentos que sostienen esos privilegios, a los que “merecen” ser excluidos de todo, a los que no se pueden igualar, a los que no pueden pasar por los territorios del fascismo. Liberar a los representantes del odio de clase es demostrar sumisión, es un reformismo inconsulto que despliega toda su capacidad de pactar y entregar principios, eso no es magnanimidad.

Y decimos todo esto desde el ejercicio del criterio, tenemos al menos ese derecho, porque como decía Roque Dalton:

      “El apoyo del revolucionario a la revolución es, por esencia, incondicional. Tan incondicional que al criticar su revolución –ya lo dijo Roberto antes- se autocritica siempre. Lo cual no excluye sino que por el contrario, supone, pues, la lucha encarnizada contra los errores dentro de la revolución, contra lo negativo, lo viejo, lo que frena, lo que aún se interpone entre el imperio de la necesidad y la plena vigencia del reino de la libertad y el hombre nuevo.” (1)

Si pretenden argumentos para ser sumisos, si pretenden chantajearnos con que no confiamos en los dirigentes, nosotros responderemos desde el deber que tenemos de temblar de indignación ante la injusticia como nos recomendaba el Che, y a exigir una revolución enérgica y viril, que haga temblar la injusticia como dijo Fidel ante el crimen de Barbados. Tenemos el derecho y el deber de defendernos, en nombre de qué nos lo quitan, no queremos una revolución cobarde que sólo denuncia agresores y es incapaz de sostener con rigor la justicia. No queremos un sistema tolerante con el enemigo, recordemos a Bolívar en el Manifiesto de Cartagena:

“El más consecuente error que cometió Venezuela, al presentarse en el teatro político fue, sin contradicción, la fatal adopción que hizo del sistema tolerante; sistema improbado como débil e ineficaz, desde entonces, por todo el mundo sensato, y tenazmente sostenido hasta los últimos periodos, con una ceguedad sin ejemplo.”

“Al abrigo de esta piadosa doctrina, a cada conspiración sucedía un perdón, y a cada perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar; porque los Gobiernos liberales deben distinguirse por la clemencia. ¡Clemencia criminal, que contribuyó más que nada a derribar la máquina que todavía no habíamos enteramente concluido!.”(2)

Queremos avanzar al socialismo, esa es la tarea que le debemos a Chávez. Bolívar luego de la crítica del Manifiesto de Cartagena, donde como vimos señala al sistema tolerante que con terquedad se mantuvo, como la causa de la caída de la Primera República; luego de eso emprendió la Campaña Admirable, nosotros acompañaremos a Simón Bolívar para emprender la Campaña Admirable, no a Miranda para capitular ante Monteverde y terminar en la carraca.

Fuentes:

(1) Roque Dalton. Materiales de la Revista Casa de Las Américas de / sobre Roque Dalton. Selección de Aurelio Alonso y Sandra Valmaña Lastres. Año 2010. Pág. 218.

(2) Simón Bolívar. Manifiesto de Cartagena, escrito el 15 de diciembre de 1812.

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