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Los Consejos Comunales Y Las Comunas

EDITORIAL: LOS CONSEJOS COMUNALES Y LAS COMUNAS SEGÚN CHÁVEZ (2)

Roberto Carlos Palacios / Cátedra Che Guevara – Venezuela

Correo Electrónico: revolucionomuerte.info@gmail.com

Twitter: @catedrache

 

¿Vamos a seguir fragmentados esperando respuestas? ¿Cómo es la relación entre Consejos Comunales y Comunas con el partido y el Estado? ¿Es un mero ejercicio teórico el estudio de la relación entre lo local y lo universal, o el futuro depende de que lo comprendamos y nos organicemos?

En esta segunda entrega analizaremos cómo el Comandante Chávez establece la relación entre lo local y lo universal, que es la posibilidad de superar la fragmentación inherente al capitalismo, que no nos permite organizarnos como un poderoso tejido social capaz de convertir el sálvese quien pueda imperante en una totalidad orgánica donde la causa social y la causa individual están fusionadas de tal forma que el beneficio del individuo también es beneficio de la sociedad, y lo que favorece a la sociedad redunda en bien del individuo. Esa es una sociedad sana, donde las potencialidades del individuo y de la sociedad se desarrollan al máximo para bienestar y felicidad de todos. El todo y las partes se desarrollan en su interacción, esto dice Chávez:

      “El socialismo es devolver al hombre y a la sociedad su condición social, hacer del hombre un verdadero ser social, y, por tanto, hacer de sus organizaciones, organizaciones sociales. El capitalismo es en esencia la fragmentación de la sociedad, el convertir al hombre en náufrago, en un aislado, un solitario. Por supuesto que sus organizaciones –las del capitalismo– serán fragmentadoras, aisladoras, barreras para la comunicación. El capitalismo para funcionar, para justificarse, necesita el ambiente egoísta, la guerra de todos contra todos, la competencia. Esa es su razón de ser, su visión del mundo –la del capitalismo–.”

Y reafirma leyendo un grano de maíz que no se trata de un asunto académico, teórico o trivial:

      “…Voy a leer las dos primeras o tres primeras frases, “La Paradoja”: “El estudio de la relación de lo local con lo universal puede parecer una distracción académica, ejercicio de teóricos sin oficio, pero no es así, en esta relación va la vida de la Revolución, y, por tanto, su estudio es de vital importancia”. Yo opino lo mismo, aquí va la vida de la Revolución.”

Luego hace una crítica histórica, que también es una autocrítica, al funcionamiento de poder popular en la Unión Soviética y el rol del partido, la cita es extensa pero necesaria:

      “Fíjense esta carta sobre esto de la vida de la Revolución y la conexión de lo local con lo nacional. Primero con lo regional, ¿verdad?; segundo con lo nacional, y luego con lo internacional, lo universal. Este es un fragmento de una carta que le envió Pedro Kropotkin a Lenin; Vladimir Ilich Lenin era todavía el líder de la Revolución rusa, lamentablemente murió pocos años después, el 4 de marzo de 1920. Voy a leerlo completo, es una página nada más, me parece vital tomar esto como referencia de lo que comenzó a pasar en la Unión Soviética apenas comenzaba la Revolución rusa; leo:

      Sin la participación de fuerzas locales, sin una organización desde abajo, de los campesinos y de los trabajadores por ellos mismos, es imposible el construir una nueva vida. –Fíjense la frase que usa el camarada Kropotkin, “una nueva vida”. ¿Cuál es esa “nueva vida”? El socialismo–.

      Pareció que los sóviets iban a servir precisamente para cumplir esta función de crear una organización desde abajo. Pero Rusia se ha convertido en una República Soviética sólo de nombre. –1920, eso comenzó mal, parece, lo mismo dice el Che, y lo que comienza mal… Bueno, claro, se pude corregir a tiempo, pero ellos no corrigieron a tiempo los males, detectarlos–. Pero Rusia se ha convertido en una República Soviética solo de nombre. La Influencia dirigente del «partido» –entre comillas– sobre la gente, –partido entre comillas, no está hablando realmente del partido, sino de un partido falso, unas comillas, partido entre comillas– que está principalmente constituido por los recién llegados, pues los ideólogos comunistas están sobre todo en las grandes ciudades, ha destruido ya la influencia y energía constructiva que tenían los sóviets, esa promisoria institución. En el momento actual, son los comités del partido, y no los sóviets, quienes llevan la dirección en Rusia. Y su organización sufre los defectos de toda organización burocrática. Para poder salir de este desorden mantenido, Rusia debe retomar todo el genio creativo de las fuerzas locales de cada comunidad, las que, según yo lo veo, pueden ser un factor en la construcción de la nueva vida. Y cuando más pronto la necesidad de retomar este camino sea comprendida, cuanto mejor será. La gente estará entonces dispuesta y gustosa a aceptar nuevas formas sociales de vida. Si la situación presente continúa, aun la palabra «socialismo» será convertida en una maldición. Esto fue lo que pasó con la concepción de «igualdad», –entre comillas–, en Francia durante los cuarenta años después de la dirección de los jacobinos.”

Y aunque Korpotkin era anarquista, en la acepción más seria del término, para Chávez (y para nosotros) tiene razón, es necesario que el pueblo desde la ideología que permite comprender la naturaleza y necesidad de la organización del poder popular más allá de lo reivindicativo, asuma el poder, y esto lo saben los reproductores del viejo Estado, del partido no como organización revolucionaria sino como fuente de prerrogativas sobre el pueblo sencillo y su anhelos. Por eso Chávez alertaba:

      “Bueno, ¡pero el Partido no puede adueñarse, cuidado!, de los Consejos Comunales, no, no. ¿Verdad que no?

      Asistentes: ¡Nooo!

      Presidente Chávez: no, no lo permitan ustedes.

      Asistentes: [aplausos].

      Presidente Chávez: el Consejo Comunal no puede ser un apéndice del Partido, estaríamos matando al bebé. ¿Cuál es el bebé? Los Consejos Comunales. ¡Estaríamos produciendo un aborto, ustedes no lo permitan, no lo permitan! ¡El Partido ayuda, tiene que ayudar; ¡el partido impulsa, tiene que impulsar!

      Asistentes: [aplausos].

      Presidente Chávez: ¡El Partido forma cuadros! ¡Los Consejos Comunales no pueden ser apéndices de las alcaldías, no pueden ser, no deben ser, no se dejen!

      Asistentes: [aplausos].

      Presidente Chávez: ¡Los Consejos Comunales, ¡las Comunas no pueden ser apéndice de gobernaciones, ni del ministerio!

      Asistentes: [aplausos].

    Presidente Chávez: ¡Ni del Ministerio de las Comunas, ni del Presidente Chávez: ¡ni de nadie, son de pueblo, son creación de las masas, son de ustedes!”

Hasta aquí esta entrega, lo que pretendemos es hacer un aporte desde la concepción del Comandante Chávez, para la construcción del verdadero Poder Popular que necesita la Revolución Bolivariana, sustentado en un poderoso tejido social capaz de ejercer control real sobre el Estado para emprender las transformaciones que urgen a nuestro pueblo.

 

Fuentes:

(1) Todas las citas del Comandante Chávez provienen del Aló Presidente Teórico número 1. 11 de junio de 2009.

https://www.youtube.com/watch?v=lUjfnetMbyM

(2) Un grano de Maíz. Diario VEA. Versión digital. 11 de Junio de 2009.

http://ungranodemaiz.blogspot.com/2009/06/la-paradoja.html

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