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El Surrealismo Trágico

EDITORIAL: EL SURREALISMO TRÁGICO

Roberto Carlos Palacios / Cátedra Che Guevara – Venezuela

Correo Electrónico: revolucionomuerte.info@gmail.com

Twitter: @catedrache

 

¿Será que hay un sector de la sociedad que no padece ninguna consecuencia de la crisis? ¿Ignora la dirigencia la realidad de la gente?

Topaba con un amigo en estos días, conversamos de lo cotidiano: los útiles escolares, los uniformes, la comida, los precios de todo, la salud de la familia… lo usual por estos días. Luego de un rato nuestro amigo inscribía las insólitas historias que compartimos en lo que denominó: “surrealismo trágico”. Estas son las historias:

Andrea vive en Trujillo, salió como todos los días a trabajar en Valera, tiene carro, lo cual no se sabe si es una bendición o una tragedia. Salió temprano y cuando iba a la mitad del eje vial que conecta la capital trujillana con su principal ciudad comercial, el carro no sirvió más, se quemó el motor; durante la noche anterior algún necesitado de aceite mineral 20/50 decidió tomarlo prestado del carro de Andrea.

Erika tenía 40 años, no había persona que la conociera que no la apreciara al punto de brindarle posada, dinero, ropa, efectivo, harina, o lo que necesitara. Los niños la amaban. Nunca se quejó de nada, era de esas personas que nos hacía cuestionarnos nuestra capacidad de superarnos a pesar de nosotros mismos. Murió hace poco, la sociedad no pudo atender su principal problema, tenía cáncer y no se podía suministrar el tratamiento, no había y cuando había era muy caro.

El señor Pedro se sintió mal y lo llevaron al médico, los privados no lo dejaron pasar de la caja registradora. Al final lo recibieron en un hospital de la parroquia Sucre del Estado Miranda. Murió mientras su familia buscaba todo lo que debían suministrarle para que no se fuera.

A Fidel le gusta leer, lo hace ahora que está convaleciente por el cáncer mucho más que antes, es admirador de Fidel (no es ególatra, admira al caballo, como le dicen en Cuba a Fidel Castro Ruz), él lo llama simplemente Fidel, total, es su tocayo. De Chávez pues no le hablen mal. Lo fundamental del tratamiento eran seis inyecciones, aparte de las pastillas, exámenes, etc. Sólo logró aplicarse dos. Los médicos dicen que ahora hay que castrarlo, él se pregunta desde su concepción del mundo: ¿Puede haber algo peor para un hombre?

Tico tiene 23 años, es ingeniero electrónico, ya vendió su carro y se va para otro país, no importa cuál. Cuando estaba a las 4:00am en el sitio donde apostillan títulos, unos señores que piden plata en la calle, ante la ausencia de efectivo decidieron pedirle a Tico y a los que hacían la cola, todos los papeles que tenían en un sobre, también el celular. Luego Tico escribió un texto a su celular y a la hora convenida le devolvieron su título para apostillar a cambio del efectivo que necesitaban los señores, el teléfono no. Movilnet no tiene señal en el país al que va Tico y el celular no estaba liberado como el título.

Nurys es profesora universitaria, tiene problemas de la vista y debe renovar los lentes. Antes de pasar por la óptica fue rapidito a la funeraria “la voluntad de dios”, porque al parecer se le venció una cuota del lugar en el cementerio que le dieron y ahora debe más de lo que contrató y perderá el lugar, no pudo preguntar porque al llegar a la funeraria había una cola de profesores muy larga. Decidió pasar por la óptica, ella tenía la montura vieja, pero el optometrista le dijo: “lo que vale son los cristales”, al decirle el monto Nurys se dedicó a pensar cómo dar clases sin lentes y a pedirle a dios que todavía no se la lleve.

Sabemos que hay muchas historias similares. No intentaremos acuñar el surrealismo trágico como nos recomendara el amigo, trabajamos para que la realidad se imponga a la percepción indolente de los dirigentes como consecuencia de la acción organizada y consciente del pueblo pobre.

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