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NYC 4

EDITORIAL: UN DISCURSO INFELIZ

Roberto Carlos Palacios / Cátedra Che Guevara – Venezuela

Correo Electrónico: revolucionomuerte.info@gmail.com

Twitter: @catedrache

 

¿Podemos seguir esperando a que una comisión de 60 extranjeros diagnostique lo que sucede en el país? ¿La comisión irá a constatar los precios que desconoce el vicepresidente económico? ¿No pero sí? ¿Sí pero no?

En política los discursos de los dirigentes tienen una importancia que a veces no se nota sino con el correr del tiempo. Podemos mencionar varios ejemplos de distinto signo pero trascendentes todos.

Winston Churchill, el 13 de mayo de 1940, al reemplazar al Primer Ministro Chamberlain, 8 meses después de haber iniciado la Segunda Guerra Mundial, y con los nazis propinando continuas derrotas a los aliados, le dijo al pueblo inglés desde la Cámara de los comunes, aquella frase:

“No tengo nada que ofrecer sino sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”.

Fidel Castro, el 12 de junio de 1992, en Río de Janeiro, en la Conferencia de la ONU sobre medio ambiente y desarrollo, dijo aquellas palabras que todavía hoy ameritan toda nuestra atención:

“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre (…) Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre (…) Cesen los egoísmos, cesen los hegemonismos, cesen la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño. Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo.”

Ernesto Che Guevara, el 11 de diciembre de 1964, pronunciaba su célebre discurso en la ONU, reafirmaba con inmortales palabras lo que refrendó con su vida de internacionalista:

“Ahora sí la historia tendrá que contar con los pobres de América, con los explotados y vilipendiados, que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia. Ya se los ve por los caminos un día y otro, a pie, en marchas sin término de cientos de kilómetros, para llegar hasta los «olimpos» gobernantes a recabar sus derechos (…) Porque esa ola la forman los más, los mayoritarios en todos los aspectos, los que acumulan con su trabajo las riquezas, crean los valores, hacen andar las ruedas de la historia y que ahora despiertan del largo sueño embrutecedor a que los sometieron. Porque esta gran humanidad ha dicho «¡Basta!» y ha echado a andar. Y su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente.”

Pudiéramos citar muchos más, desde Bolívar, Marx, Lenin, hasta Luther King y su “I have a dream”, Allende el 11 de Septiembre de 1973 a través de Radio Magallanes, pero cerraremos estas referencias con nuestro Comandante Chávez en el Gimnasio Gigantinho, en Porto Alegre, Brasil, cuando pronuncia el 30 de Enero de 2005, el discurso que contribuyó a acabar con el fin de la historia, que retomó las banderas del socialismo que hoy otra vez muchos cobardemente abandonan:

“No tengo la menor duda. Es necesario, decimos y dicen muchos intelectuales del mundo, trascender el capitalismo, pero agrego yo, el capitalismo no se va a trascender por dentro del mismo capitalismo, no. Al capitalismo hay que transcenderlo por la vía del socialismo. ¡Por esa vía es que hay que trascender el modelo capitalista, el verdadero socialismo, la igualdad!”.

Así llegamos al día de hoy, con la revolución bolivariana en serios problemas y su pueblo reclamando respuestas de la dirigencia. Ya se hizo el cambio del gabinete y el viejo vicepresidente ejecutivo y nuevo vicepresidente económico y ministro de industrias habló.

Convocó a 60 expertos extranjeros y no sin dificultad al leer su discurso dijo:

“La gran pregunta es ¿qué debemos hacer para ganar la guerra económica? Para avanzar en los nuevos desafíos, para corregir todo lo que sea necesario, para planificar los próximos 10 años, para que sea una verdadera década ganada en el campo económico en todos sus sentidos posibles. Debemos conseguir que la economía se convierta en un verdadero círculo virtuoso en el que todos ganen, es decir, ganar ganar. Este es el verdadero reto de estos tiempos de la revolución bolivariana.”

Aquí está resumido lo que para nosotros es el origen del problema, el insistir en estimular al capitalismo y pretender controlar las consecuencias sociales. Por más bonito que suene, si ganan los empresarios pierde el pueblo, basta salir a la calle a comprar para palpar esta realidad, los comerciantes y empresarios, banqueros, todos, se llenan, y el pueblo cada vez compra menos de lo necesario para comer. Al final ese ganar ganar es un círculo vicioso donde se jode el pueblo y gana la oligarquía.

Esto lo desconoce el señor vicepresidente económico y le pide a la comisión lo insólito, un diagnóstico:

“Y para ello hemos de partir de un buen diagnóstico, certero, riguroso, teniendo en cuenta las particularidades de nuestra economía, tanto las estructurales como las impuestas por una coyuntura adversa ya explicada previamente. Queremos este diagnóstico económico sincero de ustedes, pero no con el ánimo de retroceder en la historia, no con la intención de cambiar lo que ya no es posible. Queremos una buena radiografía para que miremos hacia adelante para buscar lo que debemos hacer y partir desde ahora para hacerlo.”

Necesitamos traer 60 extranjeros para que nos expliquen por qué la gente no puede vivir de su trabajo, pero además, desconociendo las propuestas hechas desde varios sectores de la sociedad le pide a los extranjeros:

“Sin resolver el tema cambiario es imposible solventar el tema de fijación de precios, que probablemente sea el mayor de los problemas que hoy padece nuestro pueblo. En este sentido, queremos que nos digan qué podemos hacer, con sus pro y sus contras. Sabemos que este es uno de los temas más controversiales que no se tiene una solución mágica.” 

Alguien al leer semejante discurso seguramente pensará, y mientras tanto qué harán, qué medidas tomarán en lo inmediato, es urgente tomar alguna medida. Bueno, no hay que ser un gran analista para darse cuenta que el vicepresidente económico, responsable de resolver la crisis económica (por llamarla de alguna manera) no sabe qué hacer, y no me crean, citemos de nuevo el discurso infeliz:

“Y en esta misma línea también pedirles algo, piensen en el mientras tanto, es decir, queremos llegar hasta un lugar, pero qué hacer en el camino. Nos gustaría tener iniciativas económicas de inmediato, en el tiempo inmediato, en los ámbitos cambiario y en la fijación de precios.”

Y como para huir hacia adelante e intentar (de manera muy torpe) que usted amigo lector no se de cuenta de que no tienen respuestas, el vicepresidente en su pieza oratoria escrita espeta lo siguiente:

“¿Qué se propone en este sentido? ¿Cómo elaboramos un nuevo orden monetario del país? Nosotros tenemos nuestras ideas trabajadas en estos meses, pero no estamos cerrando el debate y por eso los hemos convocado para atender a más ideas realizables en esta materia.” 

Sería una maldad seguir citando este discurso infeliz, concluimos este editorial preocupados, porque además se cierra cualquier posibilidad de hacer propuestas revolucionarias, radicales, o como las quieran llamar, que son además las necesarias, las propuestas que no estimulan el capitalismo, la entrega de lo logrado por Chávez son tildadas de antemano de dogma, se estigmatizan hablando de desenfreno revolucionario.

En lo sucesivo seguiremos alertando y proponiendo al pueblo llano y sencillo, al mismo que votó y sostiene a estos dirigentes por lealtad al Comandante pero que no merecemos, cada quien que reflexione y comience a organizarse, podemos superar esta situación si nos hacemos conscientes de nuestra propia fuerza.

 

Fuentes:

Vea el discurso completo de Tarek El Aisami:

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