skip to Main Content
CONCRETAR EL AMOR DE CHÁVEZ

EDITORIAL: CONCRETAR EL AMOR DE CHÁVEZ

Roberto Carlos Palacios / Cátedra Che Guevara – Venezuela

Correo Electrónico: revolucionomuerte.info@gmail.com

Twitter: @catedrache

 

¿Podemos completar el proyecto de Chávez en su ausencia? ¿La situación económica logrará divorciarnos de lo que con Chávez era nuestra vida?

Cuando el Comandante Chávez se disponía a ejecutar las definiciones económicas de la revolución fue asesinado. Los que lo hicieron sabían el carácter irreversible que le conferiría a nuestro proceso revolucionario la sincronización de los avances espirituales, de la conciencia, con la base material.

Una vez saldada la deuda social, una vez alcanzado un avance vertiginoso y sin precedentes en la cultura y moral de los humildes, Chávez se disponía a las definiciones económicas.

Son infinitas las historias que condensan y simbolizan el avance espiritual. Abril de 2002 se caracterizó por el riesgo que corrió el pueblo por su Comandante, desde aquél compañero de la banda de guerra presidencial que se negó a rendirle honores a Carmona, hasta los compañeros en las puertas de Miraflores diciendo “así nos cueste la vida pero queremos que esté aquí”. Estábamos politizados, luego de las jornadas de abril de 2002 mucha gente dejó de ver los canales privados y querían que se socializaran.

La consigna “con hambre y sin empleo con Chávez me resteo”, signó las jornadas heroicas del sabotaje petrolero, los bancos cerraron, no había gas, ni gasolina o comida, y en medio de tales circunstancias, aquella señora… que cocinó con las patas de la cama, y ni ella ni Chávez se rindieron. Líder y pueblo vibraban en la misma frecuencia.

La gente estaba resteada, dispuesta a todo, confiada en la conducción de Chávez.

Luego, Barrio Adentro y las Misiones Educativas elevaron la moral del pueblo venezolano, los humildes tuvieron conciencia de su propia fuerza, de su capacidad de hacer una revolución “más grande que nosotros mismos”.

Con las Misiones, inició el despegue espiritual de este pueblo, abuelas que aprendieron a leer y a escribir sus nombres, los de sus nietos. Muchos diplomas de la Misión Robinson ocupan lugares preponderantes en las casas de los humildes. Conocimos de jóvenes de aquella llamada población flotante que ingresaron a la Misión Sucre y estudiaban en una mueblería abandonada, ellos y sus facilitadores movidos por profundos sentimientos de amor. Hoy son educadores, con vocación, resistiendo todo por los niños y sus familias.

Conocemos a quien era incapaz de encontrarse entre un grupo de personas, que se protegía en una timidez macerada de exclusión, y que acudió al lanzamiento de la Misión Ribas, junto a miles de compatriotas en el Teresa Carreño, el teatro más importante de Venezuela. Respirando profundo y sin mirar a nadie escuchaba a su Presidente; hoy ya no hay timidez, nuestra compañera organiza y coordina vencedores, a pesar del declive prepara la próxima cohorte a graduar.

Toda esa fuerza moral, el amor del Comandante Chávez sigue allí, en el corazón de todos, es amor que fue concreción, amor expresado en hechos, que nos movilizaba, que nos integraba en un esfuerzo común, en objetivos comunes, ese amor hay que rescatarlo.

Y para rescatar ese amor hay que materializar los objetivos económicos de Chávez, esos que se disponía a concretar cuando fue asesinado.

La industria petrolera era el pilar para desarrollar otros pilares económicos, así nacieron las filiales no petroleras, con el objetivo central de detener la transferencia de la renta petrolera a los sectores privados, esa es la verdad, era el Plan Robin Hood. Estas filiales permitirían la confluencia de factores esenciales para la industrialización del país sin entregarnos al desarrollismo, y mucho menos a la reproducción de las relaciones sociales capitalistas.

Se planteaba la organización nacional del pueblo, consejos comunales con delegados por cada sector, parroquia, municipio, estado hasta el nivel nacional. Era la concreción de la consigna de darle poder al pueblo, a los pobres.

Nada de eso existe ya, la premisa fundamental del gobierno es la reconciliación con los empresarios, desprestigiar la política de plena soberanía petrolera y justificar la neoapertura petrolera con una baja en el ingreso petrolero que ya no se origina en los precios sino en la producción, y la tarea de elevar la producción se pretende en la retórica pero de facto se entrega al capital privado nacional y foráneo.

La organización del pueblo se amedrenta cuando simboliza conciencia de la posibilidad de avanzar sin empresarios, ahí está la Comuna El Maizal, en la campaña iban y los visitaban, fue Jaua, el embajador de Venezuela en Austria con su “gran idea” de industrialización desde la ONUDI, fue el Presidente Maduro, todos se sacaron fotos, luego de las elecciones les enviaron al CONAS en la madrugada.

No tenemos opciones, hay que organizarse en consejos comunales en cada sector, parroquia, municipio, estado, hasta la nación ¿Eso tarda, es difícil, hay egoísmo, desunión, oportunismo? Pero hay que hacerlo.

Hay que organizar los consejos de trabajadores, en cada unidad productiva, en cada fábrica, en cada rama de la economía, hasta llegar a una organización nacional. Que los jefes no dejan, que los sindicaleros no dejan, todo eso lo sabemos, pero más difícil era salir del analfabetismo político y lo hicimos, más difícil era superar lo que superamos y lo hicimos. No está el Comandante, eso nos hace más responsables todavía de lograrlo.

Es Socialismo o la nada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back To Top