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TIENES DÓLARES LUEGO EXISTES 2

EDITORIAL: TIENES DÓLARES, LUEGO EXISTES

Roberto Carlos Palacios / Cátedra Che Guevara – Venezuela

Correo Electrónico: revolucionomuerte.info@gmail.com

Twitter: @catedrache

 

¿Será que la oligarquía y el gobierno esperan una revuelta? ¿Creen que el pueblo dejará algo en pie para que ellos lo disfruten? ¿Debemos prepararnos para retomar el camino del Socialismo sobre las ruinas del capitalismo o vamos a entregar el sueño en un motín que capitalicen los mismos de siempre?

La situación está llegando al límite, supera cualquier tecnicismo, los precios pronto justificarán cualquier cosa. Se habla de ruido de sables y también el hambre empieza a crujir.

En los actuales momentos podemos parafrasear a René Descartes y decir: si tienes dólares, luego existes. Esa es la nueva meta en el sálvese quien pueda, ganar en dólares. Es la realidad de la calle, ningún ingreso en bolívares para un asalariado puede reproducir la vida, no se puede comer con el ingreso actual de los trabajadores. No vamos a caer en la tentación de hablar de precios que ya en poco tiempo serán muy superiores a los actuales. El gobierno (a pesar de las discusiones e iracundia de algunos sobre el control de cambio) ya no tiene política cambiaria, el DICOM es un jarrón chino, y la tasa Italcambio / Zoom ratifica que la fijación de precios que nos impusieron seguirá; con arreglo al dólar especulativo se marca todo. Algunos, como las aerolíneas ya venden boletos de vuelos nacionales en dólares directamente, otros como los supermercados ponen sus cartelitos hipócritas en Bolívares Fuertes y en Bolívares Soberanos, como si esos precios tuvieran algo que ver con el salario de los trabajadores (en bolívares).

Y el responsable de garantizar todo lo básico que hoy no tenemos garantizado es el Estado Venezolano, si lo que sucede es culpa de la guerra económica bastaba con identificar a los responsables y actuar.

La dirigencia puede seguir esperando por los empresarios, amenazarlos en el mismísimo Panteón Nacional, pueden esperar por las mesas de trabajo del plan 50, todo lo pueden esperar porque no tienen ninguna carencia de las que nos afecta a todos los demás, pero el pueblo ya no puede seguir esperando.

Y esto no lo decimos sólo nosotros, vamos a exponer lo que dice la iglesia católica, aquella iglesia del Concilio Vaticano II, dirigido por el Papa Juan XXIII, quien murió antes de terminado el concilio y fue culminado por Pablo VI. Ese concilio era ¿el intento de retomar la senda cristiana de la iglesia?, no vamos a hacer consideraciones respecto a si lo lograron o no, simplemente queremos dejar a consideración del lector algunos planteamientos de este concilio que son más avanzados que cualquier cosa de las que hace el gobierno. El Concilio Vaticano II fue anunciado en 1959 y concluyó en 1965.

Decía el concilio respecto a la política monetaria, sí, no leyeron mal, sobre la política monetaria:

“En materia de política monetaria cuídese no dañar al bien de la propia nación o de las ajenas. Tómese precauciones para que los económicamente débiles no queden afectados injustamente por los cambios de valor en la moneda”.

Eso es inversamente proporcional a lo que sucede en Venezuela, la política monetaria es una consecuencia de las omisiones en la política cambiaria, en la asignación de divisas. El pueblo padece la brutal escalada de precios gracias a la inacción del Estado, no hay excusas, la baja del ingreso petrolero lo que justificaba era una administración rigurosa de las divisas a favor del pueblo, se hizo lo contrario, se insistió en la entrega de divisas a los privados que el gobierno culpa y después llama al diálogo.

Si el gobierno quisiera resolver el problema de verdad, podría hacerlo “hasta con la bendición de la iglesia”, dice el Concilio respecto a la propiedad privada y dominio de los bienes:

“El derecho de propiedad privada no es incompatible con las diversas formas de propiedad pública existentes. El paso de bienes a la propiedad pública sólo puede ser hecho por la autoridad competente de acuerdo con las exigencias del bien común y dentro de los límites de este último, supuesta la compensación adecuada. A la autoridad pública toca, además, impedir que se abuse de la propiedad privada en contra del bien común.”

Otra vez, todo lo contrario a lo que hace el gobierno, pero debe poner sus barbas en remojo porque la paciencia del pueblo no es eterna, ni el hambre tampoco deja muchas opciones.

Adicionalmente, el Concilio refiriéndose a los bienes de la tierra destinados a todos los hombres (y mujeres) dice:

“Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad. Sean las que sean las formas de la propiedad, adaptadas a las instituciones legítimas de los pueblos según las circunstancias diversas y variables, jamás debe perderse de vista este destino universal de los bienes. Por tanto, el hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores que legítimamente posee como exclusivamente suyas, sino también como comunes, en el sentido de que no le aprovechen a él solamente, sino también a los demás. Por lo demás, el derecho a poseer una parte de bienes suficiente para sí mismos y para sus familias es un derecho que a todos corresponde. Es éste el sentir de los Padres y de los doctores de la Iglesia, quienes enseñaron que los hombres están obligados a ayudar a los pobres, y por cierto no sólo con los bienes superfluos.”

¿Es suficiente para nuestras familias lo que hace el gobierno y el Estado? ¿Es el mismo derecho para todos? ¿Accedemos a lo mismo que acceden nuestros dirigentes? ¿No son superfluos los bonos y la caja si comparamos con las condiciones de la dirigencia?

Despedimos este editorial con una posibilidad latente gracias al colaboracionismo del gobierno, dice el Concilio Vaticano II:

“Quien se halla en situación de necesidad extrema tiene derecho a tomar de la riqueza ajena lo necesario para sí. Habiendo como hay tantos oprimidos actualmente por el hambre en el mundo, el sacro Concilio urge a todos, particulares y autoridades, a que, acordándose de aquella frase de los Padres: Alimenta al que muere de hambre, porque, si no lo alimentas, lo matas, según las propias posibilidades, comuniquen y ofrezcan realmente sus bienes, ayudando en primer lugar a los pobres, tanto individuos como pueblos, a que puedan ayudarse y desarrollarse por sí mismos”.

El Presidente Maduro y su gobierno tienen la palabra, pero no la última.

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