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Container En Tiempo De Bonos

(CUENTO) Container en tiempo de bonos

La luna se perdía entre las nubes de la media noche, en la calle el humo de un container de basura que se llena casi tan rápido como se reproducen las moscas que ahora dormitan, sofocadas, muy cerca de aquel tóxico proceso de combustión, aprovechando al máximo la resistencia a condiciones adversas que su poderosa evolución les permite.

Quien no puede dormir es María porque el container es su vecino mas próximo e indeseable y sobre todo porque no ha cenado, ni almorzado. Hasta hace unos cuatro meses trabajaba como “doméstica”, pero los dueños de dos de los tres apartamentos en los que limpiaba se fueron del país. Sus respectivas empresas importadoras, medianas, habían quebrado porque los proveedores de dólares de los que se servían se los pusieron incomprables, y los precios de las mercancías que estaban obligados a colocar para mantener su estatus de vida pequeño burguesa eran demasiado altos, sus ventas mermaron por debajo de lo sostenible; ahora, unos venden arepas en Thailandia y los otros vendieron en dólares carro y una casa en la playa para con ese dinero comprar  unos equipos de minería digital… La tercera empresa no quebró del todo por estas razones sino por un problema grave de salud de la dueña: le consumió no solo la vida sino su pequeña fortuna en clínicas privadas, y los gastos funerarios a la altura de su forjado abolengo fueron literalmente el remate de aquella vida amargada tutelada por el afán de lucro. María no volvió a conseguir empleo.

El container humea, los minutos se estiran lentamente, y el olor a quemado parece el olor de una maldición que comenzó con la muerte de Chávez pero que amenaza con extenderse en una desesperanza infinita.

La joven mujer, trata de concentrarse en la música que en algún lugar no muy lejano tienen a todo volumen: regueton, vallenato, otra vez regueton, mas reguetón, “trap”  y luego de repetirse una y otra vez las mismas canciones de moda llegan algunas rancheras que anuncian que ya todos en esa fiesta están doblados de la pea con cucuy puyao, y que probablemente ya son las 4:00am, es decir sucede lo que parecía imposible: finaliza la noche y se acerca la luz del día. A esta hora el sueño vence al hambre y ella comienza a dormir, tendrá pesadillas que no logrará recordar, solo vagas imágenes de puñaladas e insultos, de sangre y mierda, y hambre, y políticos poderosos, de rostros feroces, dando discursos bajo regaderas de pintura roja que nunca alcanzaba para ocultar sus trajes blancos, verdes y amarillos.

El sol marcaba ahora la sombra que corresponde en nuestro entendimiento del tiempo con las 11:40am. Ella sabe que tiene que despedirse de la modorra antes de que la debilidad no la deje caminar, debe comer, tiene que comer, es el imperativo categórico que le tiraniza el alma y el cuerpo desde hace meses, se va a la calle en busca de comida, pero sin dinero obviamente: robar, pedir, hurgar en la basura es el abanico de posibilidades que le ofrece el generoso nuevo sistema capitalista, con capitalistas emprendedores y productivos que de la mano del presidente ingenuo van con sus arcas sin fondo a la fuente de divisas de la nación a recoger el maná de billetes verdes, de oro, petros, diamantes, coltán, uranio, barriles y pozos petroleros, y otras muchas riquezas de la patria que se desangra.

Ella camina despacio, pero atenta a lo que ve y a los olores, “así es la vida del que pasa hambre, se le afinan a una los sentidos” se dice a si misma riéndose de su estúpida ocurrencia, a media cuadra ve pasar a Rosario, la jefa de calle del Clap de la zona, regordeta, con las tetas operadas y caradeculo, con su franela con bigotes estampados. Todo el mundo sabe que trampea la comida del Clap con su hijo que es GNB, se sabe que la bachaquea al mayor a falsos “colectivos” (bandas de marginales criminales con caudillos demagogos que mal ponían el nombre de organizaciones verdaderamente chavistas así llamadas, “colectivos”, pero que tenían un sentido totalmente distinto a aquella canallada) en el oeste de la ciudad. Se le acerca y le dice:

– Hablame Rosa, escaneame el carnet ¿si va? A ver si la pego, lo que tengo es hambre chama. Al final me saqué el carnet ¿no?. Yo siempre voté por Chávez y tú lo sabes.

– Coño María estoy ocupada ahorita, además tú ahora eres escuálida pana, -se le queda viendo y no puede evitar sentir lástima o culpa, quien sabe- dame acá el carnet -y se lo escanea en su celular de 300 millones de bolívares.

II

Yeikfren trabaja para el gobierno en una oficina del Instituto Nacional de Aviación Civil (INAC), vive a unos 20 metros de María. Así son los barrios en el trópico: una amalgama abigarrada de circunstancias. Chavista hasta que se muera, Yeikfren siempre votó en apoyo a la revolución bolivariana. Desde niño entendió que el imperialismo gringo era lo peor que le pudo pasar a la Humanidad. Estás últimas elecciones no fue diferente, también votó, pero su familia, es decir tres tías, su mamá, sus 4 primos y su papá no votaron por primera vez en sus vidas como electores. Él no hizo mayor esfuerzo por convencerlos, los comprendía aunque no compartiera aquella decisión: el reformismo que tanto denunció y alertó Chávez como algo que debíamos evitar había herido gravemente a la revolución bolivariana, la había capturado y nadie la defendía, ahora el pueblo chavista sufría la humillación de tener que callarse ante los escuálidos habladores de paja en contra del chavismo. El sentía su cuota de culpa en aquello pero no sabía qué hacer, más allá de votar por Maduro para que el fascismo no avanzará a posiciones demasiado peligrosas, sabía que algo había que hacer para detener el fatal efecto de la traición reformista ¿pero qué? ¿con quién? ¿cómo?. Dubitativo recordaba al PCV con sus vetustas propuestas reivindicativas fundidas con una receta de acero a una estrategia de acumulación infinita de fuerzas, de alcanzar desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo para luego por la vía de las luchas reivindicativas dar un salto cualitativo y pasar a la fase de quitarle a los explotadores aquello que se les había dado. A Yeikfren aquello no le parecía ni siquiera una ingenuidad ideológica sino una excusa para mantenerse eternamente chupando una tetica que al menos les permitiera comprarse las chaquetas de cuero y camisas de cuadro requeridas para mantener la estética del dogmático acomodado. Los de “Somos” les parecían lo que son: una parranda de sifrinos de barrio que aspiran un lugar cercano al maná de dólares que les permita comprar celulares inteligentes, camisas “bass pro shop” rojas, blue jeans wrangler, zapatos de 80 millones, mucha comida y toda la parafernalia de aspirante a pequeño burgués inspirada por los hermanitos “norompounplato”. El PSUV, el partido de Chávez, debilitado en su masa de militantes, sin dirección ideológica revolucionaria, dirigido por ex adecos no tan ex, o mejor dicho por adecos recargados en sus capacidades de corromper y enriquecerse ilícitamente, destruyendo sistemática y tenazmente aquello que decían defender. Y los disociados de este lado, aquellos que caían redondos en las manipulaciones de Maduro para que se sintiera lástima (o admiración según conviniera) por él y por su gobierno. Esos que no tenían idea de que el Decreto Presidencial publicado el 12 de abril de 2018, con el número 3.368  en la práctica significaba la privatización de PDVSA, ni  entendían aquello de que Maduro y su combo habían desechado el plan de la Patria de Chávez y todas las ideas de Chávez; que Maduro estaba intentando sustituir una oligarquía por otra, acabar con la burguesía mala para hacer surgir una burguesía “buena” y que por tanto todo lo que dijera a favor de Socialismo y de Chavismo era pura retórica mentirosa y traidora. Para estos “maduristas” todo lo malo era culpa del imperio, de las “tramas de corrupción”, de las luchas del “poder real” en el seno de la dirección del gobierno; de los que criticaban lo mal hecho, nunca la culpa era de Maduro ni de su gobierno, al contrario lo alababan como un hombre muy “vivo”, un verdadero “conductor de victorias”. Para Yeikfren toda esa paja era prefabricada por el equipo de asesores presidenciales como Temisclo Parra y un tal “jesucristo”.

III

El infocentro en el que trabajaba Aliana había cerrado hace tiempo, ni ella sabía por qué, solo le dijeron un viernes que para el próximo lunes no abrirían porque se llevarían las máquinas para hacerles mantenimiento y eso fue todo. Aliana era la pareja de Yeikfren, no tenían hijos pero se amaban con locura. Ambos se habían convertido en una dupla revolucionaria de referencia en el barrio, se la tenían jurada a Rosario por corrupta pero estaba apadrinada por un ex alcalde e intuían que meterse con ella era muy peligroso. A partir de su trabajo en el infocentro ambos aprendieron a usar las redes sociales de manera útil a la revolución. Juntos se dedicaban a indagar en el pensamiento de Chávez, veían sus videos y leían sus discursos. Al principio lo hacían de manera desordenada luego, poco a poco, fueron sistematizando su manera de investigar la ideología chavista y aunque el Comandante daba en su discursos lecciones integrales de historia, política, economía e incluso narrativa, poesía y música ellos aprendieron a clasificar toda esa información de un modo que les facilitó la creación de una escuela de formación ideológica chavista (EFP La Rebelión de los Chavistas)  la instalaron tal como lo hicieron en su Consejo Comunal en el cual trabajaban con mucho ahínco y consagración pues desde un principio intuyeron que tal forma de organización como todas las grandes ideas de Chávez representaban una gran fortaleza estratégica a pesar de todos los errores reales y no tan reales (como aquello del supuesto plan “ubica tu casa” que les daba potestad de invadir casas de emigrados, lo cual no era más que rumores de laboratorio de guerra psicológica) que reconocían se habían cometido.

A partir de esos estudios sabían que las fuerzas chavistas podían reagruparse, redifinirse y radicalizarse en torno a un conjunto de ideas concretas que abarcaban desde un plan de industrialización nacional verdaderamente socialista hasta el rescate de la identidad nacional puesta en peligro por el reformismo chapucero instalado en la dirección del gobierno. La tarea la reconocían gigantesca. Para comenzar se habían propuesto en esos momentos de crisis tan aguda hacer todo lo posible para que el pueblo adquiriera conciencia de su poder, poder que se haría realidad a través de la federación nacional de consejos comunales y comunas, así lo había expresado Chávez desde el 2009 y su última consigna fue Comuna o Nada, nadie los podía acusar de escuálidos o indisciplinados, al contrario su accionar garantizaba la permanencia de la espiritualidad chavista en su barrio, sus lugares de trabajo y demás espacios dónde ejercían influencia. La federación, tal como ellos la concebían sería la expresión concreta del nuevo Estado socialista que sustituiría al viejo estado burgués rentista petrolero. Pero justo en ese punto contaban con un conocimiento clave dado por un estudioso del tema de la economía política petrolera venezolana, un viejo guerrillero, ya anciano, pero con una lucidez  intelectual y una claridad ideológica impresionante.

Justino les contaba que en los tiempos  anteriores a la nacionalización del petróleo, el bolívar estaba sobrevaluado respecto al dólar, se requerían muchos dólares para comprar un bolívar, les decía y la pareja no salía de  su asombro –¿y cómo era posible eso camarada?- Y el viejo se reía: Fácil, la fuente de dólares del país eran las transnacionales y cuando ellos pedían bolívares al Estado para pagar salarios este se los vendía bien caros para poder obtener muchos dólares, además de los impuestos claro; ese siempre ha sido el meollo del asunto muchachos: el estado venezolano siempre necesita obtener muchos dólares, ya sea para robárselos o para “producir” o para “importar”. Luego cuando CAP nacionalizó la industria petrolera uuuuy ahí si se puso fea la cosa porque no se sabía bien como dirigir una industria tan compleja, y sobre todo ahora el Estado venezolano era quien requería bolívares para pagar los costos internos de la industria entonces los dólares que entraban por concepto de exportar nuestro petróleo tenían que ser cambiados en bolívares esta vez devaluados para con pocos dólares obtener muchos bolívares, a partir de ese tiempo es que se ha hecho necesario devaluar nuestra moneda: para gastar pocos dólares en el mercado interno y quedarse con la mayoría para robárselos, perdón, para dárselos a la burguesía, bueno es lo mismo verdad Aliana?… Luego llegó el Comandante y mandó a parar, -los ojos de Justino brillaron, un eco de gloria se adivinaba en la expresión sonriente de su rostro- y bueno les aumentó los impuestos y sobre todo las regalías, ustedes saben muchachos, los impuestos son por el uso de la tierra, por conceptos relacionados con el usufructo de nuestras riquezas, pero la regalía es directamente sobre la producción de petróleo, es decir si sacas 100 barriles a nosotros ahora nos tocan 33 para vendérselos a quien nosotros nos parezca o nos dan el equivalente en divisas, así hizo Chávez y aumentó la base de recaudación.

Muy buenas razones para querer matarlo– expresó Aliana

Los gringos no perdonarán eso jamás – expresó Yeikfren

Correcto muchachos – respondió Justino

 Aliana y Yeikfren temblaban de indignación cada vez que  explicaban estas vainas a su gente en las reuniones políticas. Pedían un poco de agua y continuaban:

El señor Pablo, quien siempre hacía preguntas y comentarios agudos e interesantes en las charlas de Aliana y Yeikfren, interrumpió en esta parte de la explicación y con los ojos fijos en su cuaderno de apuntes, luego levantando la mirada hacia sus interlocutores: – ajá muy interesante todo camaradas pero ¿qué tiene que ver todo eso o cómo es que eso se conecta con la federación nacional de consejos comunales y comunas?. La pareja quedó en silencio por un momento y sonriente Aliana respondió: esperábamos esa pregunta camarada Pablo, así es que es bueno compartir conocimientos, sin miedo a preguntar, la respuesta no es tan difícil y tampoco tan fácil: dado que el estado burgués, al servicio de los intereses de la burguesía importadora como ya explicamos no va a avanzar hacia su propia destrucción se hace necesario un poder popular fuerte que impongan sus propias propuestas chavistas…

María que esa tarde había logrado comer un poco mejor estaba en la reunión, animada por la intervención de Pablo y la respuesta que había recibido levantó la mano. Yeikfren  (quien conocía al detalle la situación de ella) le dio la palabra:

Adelante Maria, pregunta sin miedo. María lanzó su pregunta, sin presentación ni protocolo, se sentía en confianza: ¿y cómo resolvemos el problema de los precios? . La respuesta es mas sencilla aún -dijo Yeikfren- para solucionar el problema de los precios lo fundamental es cerrarle el chorro de divisas petroleras al sector privado y que, tal como lo planteó Chávez, sea el Estado quien directamente importe lo que tuviera que importar, exportara lo que hubiese de exportarse, y así el sector privado no tendría que colocar precios al ritmo de dólar today ni de ninguna página que marcara un precio paralelo de las divisas respecto al bolívar. Una parte de lo importado sería directamente distribuido por el estado con el apoyo del Poder Popular y las redes de distribución de alimentos creadas por Chávez (Mercal, PDVAL, Abastos Bicentenario); los equipos, maquinarias e insumos requeridos por las empresas privadas en el país se los suministraría el Estado con un precio tasado en bolívares y por lo tanto con un verdadero control de los precios al consumidor que garantizarían una ganancia a los productores, distribuidores y comerciantes de no más del 30% o incluso menos. De esta manera se le daría un golpe mortal a la raíz de la guerra económica.

-¿Qué esperamos entonces? Preguntó de nuevo María, enseguida Yeikfren le contestó: si no logramos organizarnos en la idea de Chávez de la Confederación Nacional del Poder Popular no avanzaremos a ningún lado, solo nosotros mismos podremos salvarnos, mientras más convencidos de que eso es así, de que este gobierno ni ningún gobierno burgués va a tomar las medidas chavistas que aquí hemos explicado, que eso es única y exclusivamente responsabilidad nuestra como pueblo entonces podremos solucionar nuestros problemas actuales, e incluso defendernos con éxito de una posible agresión extranjera, ¡el capitalismo es cobarde ante pueblos arrechos  y conscientes que luchan con organización y disciplina! ¡Contra la inflación Poder Popular a la Confederación!” Con esa consigna cerró Yeikfren su respuesta que ya había pasado a discurso, y espontáneamente los 40 participantes aplaudieron con auténtico entusiasmo, era el nacimiento de un nuevo líder popular, o mejor dicho de dos nuevos líderes revolucionarios en el seno del pueblo: Yeikfren y Aliana. Pero sobre todo era el inicio de la creación de una poderosa Confederación Nacional del Poder Popular. Acto seguido eligieron a los tres voceros delegados a la Comuna, (como era de esperar a Justiniano, a Yeikfren y a Aliana) que luego en asamblea con los delegados de los otros Consejos Comunales a la Comuna elegirían tres voceros a Federación Parroquial de Consejos Comunales y Comunasl, luego estos delegados electos a la federación parroquial elegirian en asamblea a los tres voceros delegados a la fedeación municipal y así hasta llegar a la Federación Nacional de Consejos Comunales y Comunas, que se uniría a su vez al Federación Nacional de la Clase Trabajadora y a la Federación Nacional para la Defensa Integral de la Patria, esta unidad sería la poderosa Confederación Nacional del Poder Popular…

De forma premonitoria ese mismo día gracias a gestión de la Comuna a la que pertenecía aquel Consejo Comunal el container había sido retirado y puesto unos 100 metros mas abajo, dónde no molestaba a nadie.

Aquella noche María, además de haber comido mejor gracias a la solidaridad de algunos vecinos, se sentía llena de una energía espiritual intensa, una mezcla de esperanza y euforia, una sensación de compromiso revolucionario mezclado con la alegría de sentirse de nuevo leal y útil a Chávez, sentía, en definitiva, que ella también era Chávez.

 ¡Contra la inflación Poder Popular a la Confederación!”

¡Venceremos!

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