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EL GOBIERNO ACUERDA Y EL PUEBLO PELEA 3

EDITORIAL: EL GOBIERNO ACUERDA Y EL PUEBLO PELEA

Roberto Carlos Palacios / Cátedra Che Guevara – Venezuela

Correo Electrónico: revolucionomuerte.info@gmail.com

Twitter: @catedrache

 

¿Se solucionó la crisis porque hay efectivo en los bancos? ¿La gran panacea era asumir los precios dolarizados y ahora garantizar que no suban? ¿Es eso posible?

Insólito como se desarrollan los hechos por estos días, el pueblo pelea por los precios que son el reconocimiento del gobierno de todas las distorsiones a la economía impuestas por la oligarquía. Los campesinos de la marcha admirable aún no tienen respuestas pero los agroindustriales sí. Aunque suene a pesimismo, a excusas, los pequeños productores del campo no tienen RIF, no tienen como pagar 1800 soberanos al compañero del sector campesino donde viven que los apoya en labrar la tierra, la producción a pequeña escala no da para eso. ¿A qué precio hay que vender las pocas naranjas, yuca, chayotas, para poder seguir produciendo y sufragar los gastos?

Algunos creen que todo el mundo es comerciante de supermercado que vendiendo un kilogramo de jabón ya tienen el salario de un trabajador, esa lógica no puede generalizarse, además es asumir los precios dolarizados de los que tanto se quejan.

El Presidente dice que el que se meta con el programa de recuperación se mete con él, ya Fedecamaras lo hizo y no pasa nada. El Presidente Maduro confiesa que la remuneración al capital es de 95% y 5% la del trabajo, eso se está refrendando, lo que sucederá es que se concentrará (todavía más) en pocas manos todo, los pequeños irán desapareciendo, y la gente común estará condenada al control social que llaman subsidio directo.

En una subasta de Dicom se entregaron 40 mil dólares, monto irrisorio para la dinámica económica venezolana, que permite además que los mismos con los que acordaron los precios de los 25 productos sostengan el mercado ilegal y la cotización que está en 100 bolívares soberanos en promedio al momento de escribir estas líneas.

Muchos se alegran con los bolívares que sacan de los cajeros o el banco, sin embargo, hay otros que padecen los rigores de la situación del sistema de salud, no pueden aplicarse tratamientos costosos y se mantienen en las emergencias de los hospitales con suerte aplicándoles morfina para los dolores. Padeciendo enfermedades que tienen que ver con la falta de certezas sobre el futuro y la mala alimentación.

La principal lesión social que padecemos es espiritual, perdimos el espíritu de cuerpo, la cooperación que confluye en objetivos comunes, y al tener cada individuo que velar por su propia suerte en medio del egoísmo, el oportunismo, la arrogancia convertidos en valores, vienen las dificultades. Sólo el que pierde su salud sabe de lo que hablamos, sabe lo que significa tener a un familiar con algún padecimiento, esas personas o sus familiares ven inmediatamente como el futuro se vuelve incierto, comienzan a entender el país que teníamos y por el que hay que luchar para recuperarlo.

No podemos callar ante tal situación, vivimos de cerca lo que decimos, conocemos familias fragmentadas, niños separados de sus padres que en lugar de expresar dulzura ahora sólo guardan silencio, no entienden por qué los dejaron con sus tíos o abuelos, cuando juegan con los amigos el escondite lloran al no conseguir a los otros niños y los acusan de abandonarlos como sus padres.

El principal argumento del programa de recuperación no puede ser que se reconocen todos los precios dolarizados como afirma el propio Presidente Maduro, todas las consecuencias sociales de la guerra económica ¿quién las paga? ¿qué consecuencias le trajo a los empresarios? ¿basta con que ahora respeten los precios?

Hace tiempo algunas voces, incluida la nuestra, vienen proponiendo medidas revolucionarias que molestan al reformismo y la supuesta heterodoxia pero que son necesarias para superar la crisis enfrentando al capital y sin que sea el pueblo el que pague, esas medidas incluyen nacionalizar la banca, exponer públicamente las insólitas ganancias del capital, e iniciar un programa de recuperación junto a la Confederación Nacional del Poder Popular, que incluya la planificación y ejecución de las divisas del Estado en las prioridades urgentes de la gente pobre, que la Confederación junto al Estado se encarguen del Comercio Exterior, que sea abolido el secreto comercial, el secreto bancario, de esa manera no tendría nada que investigar el Estado, en unas horas se conocerían todos los corruptos.

La recuperación económica pasa por la elevación de la moral de los trabajadores petroleros, por asumir el liderazgo que convoque a ejecutar el plan de elevación de la producción, no se elevará la producción haciendo convenios con la cámara petrolera, entregando pozos y campos de la faja, mucho menos monetizando bloques de la faja en manos del BCV.

No se trata de estar equivocado o tener razón, se trata de la realidad, el reconocimiento al capitalismo está determinando la desigualdad que estaba acorralada con Chávez, hay señales de eso por todas partes aunque nos conformemos con el control de precios, este borrón y cuenta nueva también le borra el futuro a los más vulnerables. Basta recorrer por ejemplo la Avenida Solano López de Caracas para palpar la miseria de familias enteras.

El pueblo debe organizarse para la pelea, no sólo por los precios, debemos conformar en cada sector, parroquia, municipio, estado, y a nivel nacional la organización de las comunas y consejos comunales. Los trabajadores debemos conformar los consejos de trabajadores en cada unidad productiva o administrativa, rama de la economía, hasta lograr una organización nacional.

Esa es la manera de lograr que el Estado no sea un Estado al servicio del control social que permita al capital acumular cada vez más, mientras la sociedad se desintegra en el sálvese quien pueda.

Es el Socialismo o la Nada

La continuidad de la revolución es la Confederación.

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