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El Rey De Zaparapandia

(CUENTO): EL REY DE ZAPARAPANDIA

Al levantarse sintió tal pesadez en el cuerpo que no le quedó mas remedio que ir hasta el verdugo de sus días de cuasi todopoderoso: la balanza en la que se pesaba cada mañana y que cada vez marcaba un nuevo record de humillación a él, el Rey. Su ego mortificado ad infinitum porque estaba siendo sojuzgado por una máquina…

-¡no puede ser! ¡esto es inaceptable maldita sea! –Gritaba amargado en el baño, con su estruendosa barriga vibrando en la ridícula ira del malcriado reprimido.

Meditativo buscaba una solución a su problema de imagen, los apátridas que lo criticaban se ensañaban cruelmente con su gordura, los muy insensibles la contrastaban con el hambre que padecía la mayoría.

Cachifa- Su majestad está listo el desayuno, tres arepas de chicharrón con perico y un vaso de café con leche, sólo eso por la dieta como usted mismo lo pidió.

Rey – Está bien, ¿pero se trajo el picante? Y tráigame un aguacatico vale, y queso blanco rallado, y café negro.

C.- Pero mi Rey  ¿y la dieta? Además ¿cómo va a tomar café negro si ya tiene conleche?

R- ¡Haga lo que le digo y no se hable más! La siguió con la mirada amenazante hasta que salió de la habitación.

Siguió en sus meditaciones, mientras daba cuenta de una de las arepas, esperando que le trajeran lo que había pedido. Lo importante era desmentir a los divisionistas que lo criticaban, ponerlos en evidencia. Miro de reojo la balanza y le lanzó mil maldiciones en un gruñido. De pronto le vino a la mente una unidad de medida y gran idea: 9,8 m/s2. Bastaba que cambiara la ley de gravitación universal, hacerla menos aplastante, más ligera, esa cifra podía ser cambiada, ¿para qué era Rey si no para hacer lo que quisiera?.

Llamó a su asesor preferido, Krishna lo apodaban por su estilo hippie.

R.- Krishna necesito que vengas urgente, ¡vamos a cambiar las leyes de la naturaleza! solo tú puedes ayudarme en esto.

K. – Si mi Rey, al tiro estaré ahí. Pero hay algo que debo informarle mi Rey.

R.: – Diga Krishna, usted sabe que este Rey es su amigo.

K. – Necesito un vehículo nuevo y quisiera viajar con unas amigas a las islas boreales, es que he estado un poco deprimido y bueno necesito algo de descanso…

R. – ¡Ahh chinvenguenchón, jajaja me imagino que esas amigas son unas enfermeras como las que nos atendieron la otra vez jajaja! está bien, pero vengase pronto que el asunto es delicado.

K. – Bueno no son las mismas pero sí, son muy terapéuticas jejeje, voy saliendo mi amigo Rey.

II

A las 9 de la mañana estaban sentados el asesorado y el asesor, picando unos bocadillos de plátano y tomándose un jugo de guanábana. El asesorado le explicaba su gran idea al asesor:

R.- Los criticones me tienen harto, son unos envidiosos y le están haciendo mucho daño a mi imagen con esto de que estoy gordo como un cochino y el pueblo está famélico, “il pibli isti fimiliqui”[pronuncia estas palabras poniendo voz aguda en tono burlón]- . 

Se esconden en las redes sociales, pintan paredes dibujándome como un cochinito, esto es insoportable Krishna, ¡mi corazón sufre ante tanto ataque!…

En ese momento aparece un funcionario de la corte anunciándole:

Mi Rey, no olvide que los gremios de banqueros e importadores le dieron plazo hasta hoy para que decida aprobar sus créditos especiales.

R. [con gesto de ansiedad)- ah sí, eso está firmado ya, dígales que es cuestión de unas horas, luego de almuerzo saldrá publicado el decreto. 

K.- Muy bien Rey, es muy importante mantener a esos gremios contentos, mire, no olvide que gracias a ellos usted puede disfrutar plenamente de las caricias de la vida que le corresponden a una  persona de tan altísimo abolengo: ¡el Rey de Zaparapandia!… Bueno amigo Rey termine de contarme de su gran idea.

R.- Bueno amigo Krishna, se trata entonces de aniquilar desde la raíz esos ataques en contra de mi merecida robustez, vamos a cambiar los  valores de la Ley de Gravitación Universal para nuestra nación zaparapandiana, aquí la gravedad no se calculará mas a 9,8 m/ s2, serán 5 m/ s2 ,  y en correlación con esa medida será obligatorio variar las escalas de las balanzas, así yo pesaré menos.

K.- Me parece una idea genial mi amigo Rey. De hecho ya se me ocurren algunos elementos para la campaña de manipulación psicológica, perdón de marketing, perdón de difusión de su gran idea: “gracias a nuestro Rey Plebeyo todos estaremos más ligeros, más rápidos, eficaces y eficientes”, otra es “¡en Zaparapandia nos hemos quitado un gran peso de encima gracias a Nuestro Rey Plebeyo!”

La palabra del Rey habría de cumplirse al pie de la letra, se desplegaron fuerzas transformadoras ajustando las balanzas hasta el último rincón de la gran nación zaparapandiana. Había gente que declaraba sentirse más ligera, otros reclamaban que le bajaran un dígito mas para poder volar; se hacían grandes movilizaciones de apoyo en esta medida, y en esas marchas cuando alguien manifestaba cansancio los circundantes lo miraban feo, hubo un ajuste de precios porque claro, un kilogramo de queso ahora representaba mucho mayor volumen, pero eso era un detalle sin importancia, lo realmente importante es que se les había refutado con argumentos sólidos e irrefutables a los criticones de oficio.

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