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LAS FUENTES SECUNDARIAS DE LA OPEP

EDITORIAL: LAS FUENTES SECUNDARIAS DE LA OPEP

Roberto Carlos Palacios / Cátedra Che Guevara – Venezuela

Correo Electrónico: revolucionomuerte.info@gmail.com

Twitter: @catedrache

 

¿El problema de la producción petrolera venezolana son las fuentes secundarias de la OPEP o es la actual política petrolera?

Recientemente la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) reportó un descenso en la producción petrolera venezolana situándola en 1.17 millones de barriles día en el mes de octubre (el reporte de la OPEP fue publicado el 13 de noviembre de 2018), lo cual representa un descenso de 3.3% respecto al mes de septiembre y 39% respecto del promedio de 2017.

El reporte en cuestión fue realizado basado en las llamadas “fuentes secundarias”, lo cual ha suscitado algunas reacciones, dudas respecto a este reporte y el nivel en el que se encuentra la producción venezolana.

En tal sentido, se hace necesario un análisis respecto a las fuentes secundarias de la OPEP y las razones por las cuales Venezuela no reporta sus datos a la organización de la cual forma parte y es fundadora.

Cuando Venezuela certificó las reservas de la Faja Petrolífera del Orinoco, las fuentes secundarias de la OPEP no reportaban la producción proveniente de la Faja por considerar ese crudo como no convencional o sintético. Fue necesaria una batalla de nuestro país y nuestra industria petrolera para aprobar en el seno de la OPEP una definición al respecto: es crudo pesado y extrapesado con una viscosidad menor de 10 mil centipoises (submúltiplo de la unidad que mide la viscosidad dinámica: el poise. El centipoise es más usado por su conveniencia en el manejo de cifras respecto a la viscosidad del agua a cierta temperatura) a las condiciones originales de reservorio.

Esa fue la definición lograda por nuestro país en la OPEP, los crudos de 8 y 9 grados API que tenemos en la Faja ya no seguirían sirviendo a la campaña por la apertura petrolera que no consideraba este crudo como petróleo sino como bitumen, además de lograr que incluso los reportes de las fuentes secundarias comenzaran a considerar la producción de nuestro país proveniente de la Faja.

En general, las fuentes secundarias obedecen al posicionamiento geopolítico de los países del capitalismo central, entre las fuentes secundarias se encuentran por ejemplo el Departamento de Energía de Estados Unidos y la Agencia Internacional de Energía. No obstante, si nuestro país quiere evitar las interpretaciones interesadas a consecuencia de las cifras que publican estas fuentes, debe retomar el rol que le dio el Comandante Chávez en el seno de la OPEP, que incluía la emisión oportuna, veraz, de la información referida a la industria petrolera y a la economía en general, grandes ausentes de hoy.

Subsecuentemente se debe orientar la discusión al problema real, que es en este caso la producción petrolera en Venezuela.

Mantener los niveles de producción implica que los yacimientos tienen un balance de energía que hay que mantener en equilibrio para sostener el potencial de los yacimientos incluso a pesar de tener que cumplir con un recorte en la producción para cumplir con un acuerdo en la OPEP, de no existir el adecuado mantenimiento, de fallar la recuperación secundaria, el yacimiento pierde energía interna y termina haciéndose económicamente inviable, situación que hoy de manera deliberada o simplemente ineficaz justifica la entrega de nuestros yacimientos, áreas operativas, herramientas de trabajo y empresas mixtas.

En segundo lugar, la operatividad de la industria petrolera venezolana garantiza tener un margen de maniobra adecuado en el seno de la OPEP, el problema central no es el sistema de cuotas en sí mismo, incluso el sistema de cuotas existe antes que la OPEP, era el sistema implementado por la Comisión de Texas, que ponía de acuerdo a las famosas siete hermanas, que dominaron el negocio petrolero en el mundo durante la primera mitad del siglo XX. La capacidad operativa de nuestra industria hasta hace pocos años permitía rotar entre los yacimientos el esfuerzo para el recorte sin menoscabo de la capacidad operativa, el sistema de cuotas nos permitía junto a esa capacidad operativa hacer inherente el sistema a la estabilidad del precio.

La operatividad de PDVSA representa la posibilidad de enfrentar los embates de una crisis como la que atravesamos, no entenderlo pone en riesgo hasta la propia nacionalidad.

De todo lo anterior, surgen algunas interrogantes relacionadas con la actual apertura que se ha hecho a sectores privados nacionales y foráneos, por ejemplo ¿el millón de barriles día que se pretende producir en Petrosinovensa (Empresa mixta en la que PDVSA poseía 60% de las acciones y ahora tiene sólo el 50.1%) formará parte de nuestra cuota OPEP? ¿Si el petróleo va a China sin formar parte de la cuota de Venezuela no estamos debilitando a la OPEP? ¿El incremento de la producción para “los aliados” como China o Rusia implica la reducción de la nuestra?

El problema no son las fuentes secundarias, es la política petrolera actual, que deja de lado la soberanía conquistada por nuestro Comandante junto a los trabajadores y el pueblo.

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