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VOLVER DEL EXTRAVÍO IDEOLÓGICO, VOLVER A CHÁVEZ

EDITORIAL: VOLVER DEL EXTRAVÍO IDEOLÓGICO, VOLVER A CHÁVEZ

Roberto Carlos Palacios / Cátedra Che Guevara – Venezuela

Correo Electrónico: revolucionomuerte.info@gmail.com

Twitter: @catedrache

 

¿Existen las reservas morales, éticas, ideológicas para retomar el rumbo al socialismo?

En las actuales circunstancias muchas son las apreciaciones y conjeturas que se hacen acerca del desenlace de la actual crisis. Hasta ahora el imperialismo arremete sin que el gobierno atine a tomar medidas recíprocas, no han sido tocados los activos entregados por el propio gobierno a los intereses gringos en Venezuela, intereses que hoy gozan de buena salud. 

Al momento de su nombramiento se expuso el extenso prontuario terrorista de Eliot Abrams, designado por Trump para el caso Venezuela, sin embargo, ya van dos reuniones en Nueva York con el Canciller Arreaza, según anunció el propio Presidente Maduro.

El sinuoso camino de incoherencias hace cada vez más necesario un profundo proceso de rectificación, de volver a Chávez. Se nos menciona a un Chávez “a la carta”, potable, conciliador, todo en aras de la contemporización con los enemigos históricos del pueblo. Quienes lo justifican argumentan la complejidad de la situación, la única opción es la que explora el gobierno, no es momento de hacer balances críticos.

Por eso, es necesario estudiar el pensamiento de Chávez, su evolución, su método para asumir las contradicciones, su postura ética de decir la verdad al pueblo asumiendo las implicaciones. Desde febrero de 1999, en la toma de posesión, Chávez “delira” con Bolívar:

“Estaba recordando ahora mismo aquel “Delirio sobre el Chimborazo”, cuando Bolívar se consiguió con el tiempo, con el Eterno y nunca olvido una de las cosas que el Eterno le dijo a Bolívar allá en el Chimborazo (…) Bolívar deliró y subió y tocó al Eterno y el Eterno le dijo: “Tú, pequeño mortal ¿qué te crees? anda allá y di la verdad a los hombres”.”

Esta postura ética es una de las razones que sellan la conexión amorosa de Chávez con su pueblo desde el 4 de febrero, y que jamás abandonaría. Chávez en la propia toma de posesión expone de manera sucinta las causas generales de la debacle de la dirigencia superada por su liderazgo ético:

“Esta teoría la conocemos, voy solamente a refrescarla un poco, de aquellos días de los estudios de ciencia política y de ciencia militar que en el fondo es lo mismo, decía Clausewitz, uno de los grandes estudiosos de la ciencia militar: «La teoría de las catástrofes ocurre de manera progresiva. Cuando sucede alguna pequeña perturbación en un entorno, en un sistema determinado y no hay capacidad para regular esa pequeña perturbación»; una pequeña perturbación que pudiera regularse a través de una pequeña acción. Pero cuando no hay capacidad o no hay voluntad para regular una pequeña perturbación, más adelante viene otra pequeña perturbación que tampoco fue regulada, y se van acumulando pequeñas perturbaciones, una sobre la otra y una sobre la otra; y el sistema y el contorno va perdiendo la capacidad para regularlas, hasta que llega la catástrofe, la catástrofe es así la sumatoria de un conjunto de crisis o de perturbaciones.”

Chávez describe a la cuarta república extenuada que da paso al aluvión bolivariano encabezado por él, su fuerza es moral y es ética, es compromiso con los humildes, disposición a correr su misma suerte. Hoy nadie duda que esa fue la postura del Comandante Chávez, dio la vida por su pueblo, y cual Cristo fue asesinado por imperialistas y fariseos.

Aquel 2 de febrero de 1999 Chávez continúa exponiendo a los derrotados que aún yacían en curules del Congreso, pero también a muchos de los actuales dirigentes del país:

“Aquella crisis moral de los años setenta fue la gran crisis y esa es la crisis más profunda que todavía tenemos, ese es el cáncer más terrible que todavía tenemos allí presente en todo el cuerpo de la República, esa es la raíz de todas las crisis y de toda esta gran catástrofe; mientras no curemos ese mal seguiremos hundiéndonos en la catástrofe, aunque el petróleo llegue de nuevo ¡ojalá que no! a 40 dólares el barril; no lo queremos, no queremos que llegue a 40 dólares el barril, pero aunque llegara y aunque lloviesen petrodólares y mucho dinero, igual sería como un alivio momentáneo, pero igual nos seguiríamos hundiendo un poco más allá, en un pantano ético y moral. Esa crisis no hubo capacidad para resolverla, la más mínima capacidad ni la más mínima voluntad para resolverla y siguió galopando como un pequeño cáncer que no es extirpado a tiempo y así llegaron los años 80 y ocurrió la segunda gran crisis, y después de una serie de pequeñas perturbaciones, vino el «viernes negro» (…) carcomió instituciones, carcomió el modelo económico, y la crisis se hizo económica y comenzamos a oír en Venezuela a hablar de devaluación, de inflación, términos que habían quedado durante muchos años al recinto de los estudiosos de la economía. Pero tampoco se reguló esa crisis, ni la moral ni la económica y la acumulación de estas dos crisis originó una tercera espantosa; espantosa porque es visible, porque las otras, la moral y la económica son así como los volcanes que por debajo van madurando hasta que explotan y revientan y se hacen visibles y arrasan pueblos, vidas y ciudades.”

Hoy ha vuelto la crisis moral y ética, se disputan la sociedad el sálvese quien pueda y las reservas espirituales cultivadas por Chávez. La población vive el dilema de corresponder a lo aprendido con Chávez y la necesidad de resolver las carencias de todo tipo que lo aquejan. Es necesario aglutinar y darle cauce a la energía social disipada en el egoísmo, eso se logra con la elocuencia del ejemplo que debe irradiar la dirigencia (civil y militar) y con la organización del pueblo para gobernar su propio destino (una confederación nacional del poder popular). 

La agresión imperialista no es la causa de la crisis, es consecuencia de los errores en la conducción del proceso motivados por el extravío ideológico imperante a todos los niveles.

¡Volver a Chávez para retomar el rumbo!

¡La continuidad de la Revolución es la Confederación!

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