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Volver A Las Ideas Revolucionarias 4

EDITORIAL: VOLVER A LAS IDEAS REVOLUCIONARIAS

Roberto Carlos Palacios / Cátedra Che Guevara – Venezuela

Correo Electrónico: revolucionomuerte.info@gmail.com

Twitter: @catedrache

 

¿Es la lucha antiimperialista una consigna o implica una práctica anticapitalista? ¿No tenemos nada que aprender de la historia revolucionaria mundial? ¿Se puede enfrentar al imperialismo desde el pragmatismo y el sentido común?

Luego de los rigores del apagón se hace necesario reflexionar. Desde la Cátedra Che Guevara nos hemos planteado el estudio riguroso de la historia revolucionaria, que no es otra que la historia de la lucha de clases y el sustento ideológico que la conduce. 

En Venezuela, lamentablemente prevalece en el campo revolucionario una despolitización alarmante, los dirigentes del gobierno no estudian, no leen, no invocan a la reflexión profunda que permita desentrañar las causas de los fenómenos. Al contrario, toda reflexión es sacrificada en el altar del pragmatismo que ahora llaman lealtad, que implica además la automática “traición” de quien ejercite el criterio, la propaganda tomó el lugar de las discusiones, ahora CNN, Forbes, The New York Times, son los órganos de divulgación que demuestran las versiones oficiales. 

No hay rigor, estudio, debate, lejos quedaron aquellos días de efervescencia propiciados por el Comandante Chávez y su permanente convocatoria a la superación, la autoeducación, el análisis histórico y sus enseñanzas. No obstante, desde el trabajo que realizamos queremos proponer algunas consideraciones generales acerca del rumbo ideológico actual, para ello rescatamos a uno de los dirigentes revolucionarios más odiados por la burguesía: Vladimir Illich Ulianov (Lenin).

Lenin consiguió a través del estudio romper las limitaciones ideológicas impuestas por el marxismo ortodoxo ruso a la práctica revolucionaria. En la Rusia de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, los revolucionarios rusos acometieron la tarea de estudiar los planteamientos del marxismo, y paradójicamente la interpretación que hicieron de estas ideas los llevaron a coincidir con los objetivos de la emergente burguesía rusa.

Se plantea así la disyuntiva que conlleva la coincidencia teórica entre la burguesía rusa, que apostaba por el derrumbe de la sociedad precapitalista o feudal, y el marxismo ortodoxo, los revolucionarios que planteaban que había que desarrollar las fuerzas productivas para sacar a Rusia y a su pueblo del atraso. 

Esta coincidencia establece en los hechos, que la conducción ideológica de la sociedad correría por cuenta de la burguesía. Los revolucionarios rusos de entonces asumían que la realidad objetiva apuntaba al advenimiento de un capitalismo bien definido en el cual ellos nada tenían que hacer más que propiciarlo.

No comprendían que el reconocimiento de la existencia de un hecho o tendencia no implica que éstos deban ser reconocidos como realidad determinante de la acción revolucionaria, es decir, un revolucionario debe tomar la iniciativa al analizar la realidad objetiva para transformarla, en vez de considerarla inamovible.

Justamente esto último es lo que hizo Lenin, es famosa aunque poco estudiada en Venezuela, la ruptura de Lenin con las posiciones de Plejanov (principal exponente del marxismo ortodoxo ruso que aludimos) respecto a los sucesos de 1905 en Rusia, tras la derrota de los revolucionarios rusos y la feroz represión zarista, así como el distanciamiento de los postulados mecanicistas y antidialécticos del marxismo ortodoxo refutados por Lenin en sus posiciones políticas por ejemplo respecto a la Primera Guerra Mundial, donde el marxismo ortodoxo ruso y europeo se adherían a la política imperialista en sus posesiones coloniales como denunciara Ho Chi Minh, e impulsaban de facto el fortalecimiento de los gobiernos burgueses en cada país participante en la guerra. (1)

¿Por qué estudiar todo esto? 

En Venezuela, se nos sigue hablando de las dificultades que atravesamos como una fatalidad, no se puede hacer nada ante el asedio imperial, sólo resistir las penurias, la fijación de precios es una grosera prerrogativa de la oligarquía, se generaliza la marcación de precios en dólares, los salarios no permiten reproducir la vida de los trabajadores, mientras banqueros, comerciantes y empresarios siguen gozando de buena salud. El gobierno se contenta con demostrar que existe guerra económica, asedio imperial, no atina a golpear los intereses oligarcas ni imperiales, todas las consecuencias las asume el pueblo pobre, los trabajadores asalariados.

La guía ideológica de los dirigentes del gobierno corresponde con los preceptos que en Rusia fueron adoptados en el seno del marxismo ortodoxo. No van más allá de plantear el desarrollo de las fuerzas productivas, la superación del rentismo parasitario o postrentismo que no es más que el impulso, en un primer momento, de una oligarquía emergente, y ahora mismo, constituye el impulso de un pacto con la oligarquía tradicional y el capital transnacional (que no debemos confundir con nacionalidades). Todo en el marco del establecimiento del veto a las contradicciones, no existe debate ideológico, se echa mano de cualquier propagandista para que ataque y destruya las voces distantes de la retórica repetitiva y la práctica gubernamental. 

Los compañeros dedicados a la difusión de ideas temen expresarse abiertamente, cuidan cada detalle para blindarse de cualquier “mala interpretación” que ponga en riesgo su actividad militante, como si el gobierno actual fuera el gobierno provisional de 1917 en Rusia. 

Si estas reflexiones generan inquietud y duda, cumplen con uno de sus propósitos, aunque sugieran incertidumbre acerca de la pertinencia de estudiar lo que proponemos en estos momentos que viven Venezuela y el mundo, para nosotros resulta fundamental esclarecer el cauce ideológico de la revolución, un camino sinuoso, intrincado, pero que debemos conocer, explorar, interpelar, con miras a nuestro presente y futuro. Estudiar los antecedentes de nuestra Revolución de Independencia, a Bolívar y la influencia de las ideas de la Revolución Francesa, Zamora y su vínculo con los socialistas utópicos, pero también el sendero victorioso, exitoso, recorrido por Lenin y los bolcheviques, consecuentes estudiosos del ideario de la Revolución Francesa (como Bolívar) así como de los aportes inconmensurables de Carlos Marx, G.W. F. Hegel … 

Resulta cuando menos ligero no estudiar la triunfante Revolución de Octubre, la primera Revolución Socialista de la humanidad, y el camino que señala.

¡Es Socialismo o la Nada!

¡Sin Socialismo no hay Patria!

¡La continuidad de la Revolución es la Confederación!

FUENTES:

(1) Recomendamos consultar los siguientes textos:

El libro de Néstor Kohan: Lenin. La pregunta del viento. Editorial Trinchera. Editorial Estrella Roja. Editorial Amauta Insurgente. Centro de Investigación en Pensamiento Crítico (CIPEC). 2017.

Prólogo de Lenin al libro Cartas a Kugelmann. Carlos Marx. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. 1975. Pág.: 9-17

Georg Lukacs. Lenin (la coherencia de su pensamiento). Editorial Grijalbo S.A. México. 1970. 

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