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¡TÚ TE LLAMAS SOCIALISMO CHICO! 2

EDITORIAL: ¡TÚ TE LLAMAS SOCIALISMO CHICO!

Roberto Carlos Palacios / Cátedra Che Guevara – Venezuela

Correo Electrónico: revolucionomuerte.info@gmail.com

Twitter: @catedrache

 

¿Vamos a seguir llamando chigüire al cochino? ¿Vamos a asumir la responsabilidad de construir la organización nacional del pueblo que nos conduzca al socialismo, o seguiremos esperando que el reformismo convierta al cochino en chigüire?

La Revolución Bolivariana atraviesa uno de los momentos más difíciles desde su inicio, no sólo por el asedio imperial, el bloqueo, las sanciones, o la acción criminal de la burguesía local que destroza nuestro signo monetario y controla la fijación de los precios a su antojo. Para nosotros la complejidad mayor se encuentra en el propio campo revolucionario, nadie tiene dudas en el pueblo chavista de quién es el enemigo, sin embargo, no existe claridad en cuanto a la manera de enfrentarlo. La ideología reformista no puede dar cuenta de la situación y el pueblo aguarda sin asumir su papel en la batalla, que no es otro que organizarse para tomar el control del Estado y ponerlo al servicio de sus necesidades.

El Comandante Chávez siempre le inculcó a su pueblo la necesidad de discutir sin cortapisas los problemas, jamás fue partidario del veto a las contradicciones, al contrario, estimulaba la crítica, hablaba de los errores cometidos, rectificaba el rumbo cuando era necesario, todo frente a su pueblo, sin buscar culpables cuando no existían.

Existen muchos ejemplos que refrendan esta postura ética, moral, revolucionaria, ideológica, del Comandante Chávez. Podemos mencionar, por ejemplo, cuando él mismo se burlaba de su participación en Wall Street tocando la campana que da inicio a las operaciones especulativas y los peligros que representó ese acercamiento a la oligarquía financiera mundial. Recordamos también cuando el propio Comandante rememoraba su equivocada adhesión a la “tercera vía” de Tony Blair. Pudiéramos mencionar además, su dura crítica y autocrítica cuando se refería a la absurda asignación de las divisas del país a la burguesía local y afirmaba: “Nosotros parecemos pendejos, dándoles los dólares a la burguesía”.

Hoy, el ejercicio de la crítica en el campo revolucionario no es un ejercicio valorado en su justa dimensión por quienes dirigen el Estado y el Gobierno, desde el poder se estimula la estigmatización de la crítica, se acusa, se duda, de cualquiera que la ejerza incluso si lo hace desde el espíritu y la letra que inspiraba al Comandante Chávez.

Resulta paradójico que se dialogue con los responsables de pedir invasiones, perpetrar golpes de estado, organizar actos terroristas que acaban con la vida de venezolanos quemándolos vivos por ser negros y chavistas, pero a quienes critican desde el campo bolivariano, proponen, se ponen del lado de los trabajadores y el pueblo, se les tache de cualquier epíteto que no vamos a repetir. 

Aunque suene duro decirlo la ideología de la dirigencia se agotó, el reformismo no puede asumir el tránsito al socialismo, de allí las alianzas antinatura que promueve con los capitalistas, que son evidentes, extendidas, no se pueden ocultar por más que intenten cubrirlas de teoría hablando de postrentismo y el desarrollo de las fuerzas productivas. Lo que hacen es impulsar el capitalismo.

El propio Comandante Chávez lo advertía en sus caras, a manera de chiste, para no herir susceptibilidades que hoy sabemos que se ofuscan por nada, son egos inflados que denotan la ideología reformista que es arrogante con quienes defienden el socialismo que ellos hacen inviable con su práctica.

Chávez en uno de sus gabinetes televisados exponía un pequeño chiste que resume lo que intentamos decir, el relato evoca una semana santa, donde un cura evangelizador se topa con unos aborígenes y les dice: 

El jueves santo tienen que comer pescao, pescao o chigüire que hay bastante ahí. Pero ese cochino que está ahí ¡cuidao! 

Estaba un cochino gordo ahí, y él intuyó que estaban esperando…

¿Entendieron? No pueden comer cochino, ni carne de ganado. Pescado y chigüire.

Entonces el cura… antes de irse, dijo, vamos al río, a bautizarlos.

Entonces les pregunta:

¿Usted cómo se llama?   

El nombre indio… ¡Caribay!

No, no, no qué Caribay, usted se llama Juana. Nombres cristianos hay que ponerle a la gente.

¿Y usted cómo se llama?

Otro nombre indio: ¡Guaicaipuro!

Noooo, que Guaicaipuro ni que nada, usted se llama ¡Nicolás!

Y le preguntaba ¿Cómo se llama? ¡Nicolás!, ah está bien, el nuevo nombre…

Y entonces se fue, y regresó después el jueves santo, y vio que estaban los indios bailando todos ahí y estaban asando el cochino.

¿Cómo es posible que ustedes se van a comer ese cochino? Yo les dije que no podían comer cochino.

Y entonces le dice el Cacique: No, es que nosotros solucionamos el problema.

¿Por qué? ¿Cómo?

Bueno, ese cochino lo bautizamos y le pusimos chigüire…

Le cambiaron el nombre, lo llevaron al río, lo metieron en el agua… Cochino tú te llamas chigüire, y se comieron el cochino…

Así estamos nosotros con el Socialismo… ¡Tú te llamas Socialismo chico! Jeje, pero sigue siendo en el fondo cochino.

¡Cuidao!

 

¡Todo el Poder para el Pueblo!

¡La continuidad de la Revolución es la Confederación!

¡Es Socialismo o la Nada!

Nota: El video donde el Comandante Chávez relata el chiste aludido se puede observar en la cuenta twitter:

https://twitter.com/ObservatorioVE/status/1119645981958660096

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