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Ideas Para La Confederación Nacional Del Poder Popular

Ideas para la Confederación Nacional del Poder Popular

¿Se pueden conseguir victorias sin primero soñarlas? ¿Puede el humano avanzar en su realización sin prefigurar en su mente como será esa libertad que desea construir? ¿Que rol tiene la imaginación en las tareas de los revolucionarios?

Mientras el día a día sucede veloz, bajo el látigo del vértigo de las necesidades básicas insatisfechas, ajetreados en la incesante búsqueda de alimentos, pago de servicios y medicinas, preocupados por nuestros familiares lejanos y cercanos, en fin, navegando en un mar de calamidades las causas que, con Chávez vivo, nos elevaron a pueblo esperanza de la Humanidad se diluyen. 

Cada día somos menos humanos y mas “pollos de granjas”, sin sueños ni esperanzas, dando paso, de manera exclusiva y excluyente, a un “aquí y ahora” demencial, signado por el hambre, la frustración, el miedo, la tristeza y la rabia.

De soñar un futuro entre todos para poder construirlo nos han reducido a encontrar la forma de salir del país, nos impusieron la fórmula individualista del sálvese quien pueda. Y sin embargo hasta esa fórmula comienza a palidecer ante las atroces condiciones que impone a la realidad el sistema capitalista mas allá de nuestras fronteras. La crisis de los pobres no tiene fronteras, así como no las tienen las ganancias de los ricos. 

Soñar el mejor de los mundos, el mundo comunista, ya no es simplemente un derecho: es un deber, como lo es luchar por que ese sueño se haga realidad. Y un deber a contra corriente, algo que tenemos que cumplir mientras resolvemos el acceso a internet, planificamos qué cenar de manera que la comida alcance hasta próximo día, etcétera. Soñar y luchar remando en dirección contraria al río de estiércol que nos arrastra.

Buscar darle forma, desde la imaginación, pero de manera concreta y coherente, con bases científicas, a esa nueva forma de ser sociedad superadora del capitalismo requiere lectura, ciencia, meditación profunda, estudio amplio y riguroso de la teoría revolucionaria, de la comprensión del mundo y sus realidades.

En el estudio de las experiencias históricas revolucionarias, y particularmente del estudio de las ideas que en esas experiencias se debatieron encontramos que no hay una única concepción de comunismo, no es tema de este escrito profundizar en la descripción de esa lucha de ideas, pero asumimos que lo que la realidad demuestra es que quienes tuvieron razón no fueron los ganadores. Se impuso como una matriz general, con una amplia gama de matices, la idea de que para poder alcanzar  el estado comunista primero se tenía que llevar el desarrollo de las fuerzas productivas de la mano del capitalismo hasta sus últimas consecuencias, y de esa situación surgiría, por simple resultado de la dialéctica (mal comprendida) la sociedad comunista.

Esa idea general es la que explica la derrota histórica, evidente en cuanto a su retorno al capitalismo,  de las experiencias soviética y china, así como de la resistencia de la experiencia cubana que mantuvo elementos contradictorios a esta concepción determinista y le dio a la construcción de un nuevo tipo de consciencia, vinculada con la propiedad social, no ajustado mecánicamente al desarrollo de las fuerzas productivas, un rol de mayor preponderancia en el diseño de sus políticas de fondo.

La revolución bolivariana, hoy en manos de un gobierno reformista (con fuerte proceso de neoliberalización de sus políticas), requiere con urgencia vital retomar el rumbo ideológico socialista que le dio el Comandante Chávez. Aunque siempre será necesario aclarar que no el Chávez que habló de la tercera vía, ni capitalismo con rostro humano, sino del Chávez que habló de socialismo radical y el Sistema Presupuestario de Financiamiento (propuesta de arquitectura económica desarrollado principalmente por el Che Guevara). El pensamiento de Chávez debe estudiarse desde su evolución, desde la superación de sí mismo. Usar los discursos correspondientes a su primera etapa de desarrollo ideológico para justificar iniciativas reformistas no es más que oportunismo de esos estafadores con presencia política que hoy asesinan el ideal chavista en nombre de Chávez.

La historia de las revoluciones nos demuestra que los atajos reformistas solo conducen a la restauración del capitalismo, por lo que la hoja de ruta para salir del laberinto en el que nos encontramos debe ser profundamente radical: democracia revolucionaria radical, economía socialista radical, negación radical del capitalismo, anti imperialismo radical. Sin el cumplimiento de esas premisas todo intento de revolución será tragado por el capitalismo. 

En todo caso el desarrollo de las fuerzas productivas ya está dado, en el caso venezolano su expresión no la encontraremos en procesamiento agroindustrial o producción automotriz pero sí en producción y procesamiento de recursos hidrocarburíferos, y esa es nuestra gran ventaja estratégica concreta.

¿La vía electoral? No creemos que sea una vía que conduzca a un proceso revolucionario, esa estrategia tiene todas sus variables totalmente controladas por quienes detentan el poder. Garantizamos eso si que “se abrirán las puertas” a la participación de algunos sectores del Poder Popular, pero en el mejor de los escenarios, lo que se lograría serían algunos curules en una asamblea “policlasista” desde la cual gritar denuncias hasta que se caiga en cuenta de que Fabricio Ojeda tenía razón. Y algunos financiamientos a quién sabe cuántas comunas, lo que tendrá un poderoso efecto desmovilizador de las luchas en el sector campesino, mientras las estructuras de poder capitalista tendrán un “bien ganado baño” de legitimidad democrática. 

Repetimos, eso es lo que consideramos sucedería en el mejor de los escenarios, otro escenario, tal vez el más probable, es que los participantes en las elecciones que representen al “Poder Popular” no logren una votación significativa en ningún nivel producto del efecto despolitizador de la crisis que vivimos y que la maquinaria electoral del PSUV, usando el chantaje por la bolsa de comida, se imponga sin mayores obstáculos.

Con base a las ideas expresadas le proponemos a la sociedad venezolana en general y al pueblo chavista en particular un conjunto de ideas que representan la alternativa ante el falso dilema que en este momento representan las opciones “madurismo o guaidosismo”

Organización del pueblo, primera tarea

1.  Partimos del principio de la necesidad de la integración desde lo local a lo nacional de la organización del Poder Popular para crear un verdadero tejido social en el que se le de vida a la democracia participativa y protagónica, y sean los intereses de las mayorías los expresados en la toma de decisiones. A este tejido lo hemos nombrado Confederación Nacional del Poder Popular. La Confederación vendría a ser un Presidente Colectivo que delega la función de representar al país ante el mundo, y situaciones particulares que lo ameriten, en un primer ministro. Y el Soberano (el Presidente Colectivo) que en este caso es la Confederación tene pleno derecho de elegir y revocar a dicho primer ministro.

2.  Esta Confederación estaría integrada por tres subconjuntos, tres Federaciones Nacionales: la Federación Nacional de Consejos Comunales y Comunas, la Federación Nacional de Consejos de Trabajadores y la Federación Nacional para la Defensa Integral de la Patria (milicias bolivarianas).

3.  La estructura de constitución de cada federación estará determinada por los delegados elegidos por sus respectivas asambleas de base. Estos delegados no tendrán remuneración por sus funciones como tal, serán elegibles y revocables en todo momento por sus asambleas de base. No podrán utilizar las responsabilidades asumidas como trampolín para alcanzar puestos en el Estado, ni electorales ni no electorales. Su medio de subsistencia será el que siempre hayan desempeñado en su cotidianidad.

4.  Los delegados de la Federación Nacional de Consejos Comunales y Comunas se elegirán desde los Consejos Comunales, sucesivamente los delegados electos por cada nivel de organización (consejo comunal, comuna, eje territorial, parroquia, municipio, estado y país) elegirán a sus delegados a la instancia superior inmediata. Es una tarea sencilla si se tienen claros los objetivos. Para darle inicio a esta construcción NO hace falta que todo el país esté organizado en consejos comunales y comunas, basta con que las que existen, y de las que existen, las más combativas se sumen a la idea. No hace falta el reconocimiento de instituciones, el artículos 20 de la ley orgánica de los Consejos Comunales establece que la máxima autoridad del Poder Popular es la asamblea de ciudadanos y ciudadanas. Y aún cuando ese artículo fuese suprimido o la ley derogada, ese es un derecho irrenunciable del pueblo a menos que se considere a sí mismo esclavo de la burguesía.

Tareas políticas fundamentales de la Confederación:

La recuperación de la soberanía sobre nuestros recursos naturales y, vinculado con esta, la puesta en marcha de un plan de desarrollo económico socialista de largo alcance pero con respuestas inmediatas a los problemas mas graves que padece la nación.

Sobre la recuperación de la soberanía

La recuperación de nuestra soberanía es un reto histórico que comenzó a ser superado con la firma de Chávez del decreto 5200 que establecía la estructura jurídica bajo las cuales debían regirse las inversiones extranjeras respecto a nuestros recursos petroleros.

Retomar lo establecido en ese decreto es fundamental: cobro de 50% de Impuesto Sobre la Renta Petrolero a las empresas privadas que exploten nuestros recursos, 33% de regalías (por cada 100 barriles de nuestro petróleo comercializado por la empresa extranjera, le correspondían a la nación 33 unidades o su valor en divisas), participación accionaria de no mas de 40% del capital privado. A estas condiciones habria que agregarles lo intentado por el Comandante en la propuesta de reforma constitucional de incluir en ese esquema las explotaciones gasiferas e hidrocarburíferas en general y  el establecimeitno de las filiales petroleras como p

Sobre la explotación del arco minero la Confederación deberá revisar a fondo y exponer ante el propio país y ante el mundo lo que allí ocurre, y tomar las medidas que correspondan en resguardo de nuestra soberanía y en atención a nuestros objetivos entre los cuales se incluye el cuidado y protección de la naturaleza. 

Plan de desarrollo económico socialista

La nacionalización del comercio exterior es un elemento primordial, cortar de manera absoluta la entrega de divisas al sector privado, y que sea el Estado quien asuma las funciones de ente organizador y ejecutor de las actividad de importación y exportación es clave para liberar a la sociedad venezolana del yugo de la burguesía.

También, y aún mas importante, permitiría un uso racional de las escasas divisas dando paso a la inversión estatal en el desarrollo de las capacidades productivas de propiedad social, por ejemplo la recuperación, fortalecimiento y ampliación del sistema de distribución de alimentos creada por Chávez (Mercal, Pdval, Abastos Bicentenarios, sistema de trasporte de carga de alimentos), la recuperación de PDVSA a través del programa de industrialización Robin Hood (y aquí), de las industrias básicas en general, en el desarrollo de las tecnologías relacionadas con la producción y procesamiento agropecuario. Producción de ciencia y tecnologías de la salud, entre otros.

Esta medida por sí misma soluciona de manera inmediata el problema de la hiper inflación pues siendo el Estado quien importe los productos de consumo directo, e insumos que requiera el sector productivo privado nacional, los precios de las mercancías podrán ser determinados desde el propio Estado, pudiendo establecerse en 30% el margen de ganancia para los distribuidores privados nacionales, y para productores que requieran insumos importados (puede ser menos si emulamos la tasa de ganancia máxima legal de los países capitalistas europeos que no supera el 20%). 

La nacionalización y centralización de toda la banca: además de la abolición de los secretos comercial y bancarios es otra medida fundamental para preparar las condiciones necesarias inherentes a la recuperación económica del país en atención a los intereses de la sociedad y no de la burguesía. 

Con la fusión de todos los bancos en un solo banco nacional y la total transparencia en el flujo de los capitales se le da un punto final a la fuga de divisas, la corrupción, el financiamiento de actividades contrarias a los intereses del pueblo. 

Son un conjunto de medidas de control económico verdadera y efectiva a través de las cuales el pueblo organizado y la sociedad en general tendrán pleno derecho a participar en el control y vigilancia de las finanzas de la burguesía, estableciéndose las condiciones para aplicar sanciones, correctivos, y el diseño de estrategias que permitan fortalecer la soberanía económica. 

Entiéndase de manera clara que estas medidas no significan por sí mismas la confiscación de capitales, cada persona “natural o jurídica” seguirá teniendo en sus cuentas bancarias su dinero, ni un bolívar más, ni un bolívar menos. Por supuesto, en caso de detectarse corrupción procederían las confiscaciones pero sólo como un elemento sancionatorio. “Quien no la debe, no la teme” reza el viejo refrán popular.

Con Chávez nos demostramos a nosotros mismos y al mundo que somos un pueblo con el coraje necesario para afrontar las mayores adversidades: lo rescatamos el 13 de abril de 2002 y  derrotamos al imperialismo durante el paro petrolero entre el 2002 y 2003. Hitos históricos cuya envergadura alcanza las hazañas del Ejército Libertador en sus más grandes batallas. Todo el pesimismo y la desesperanza que podamos padecer hoy son producto de la manipulación criminal del uso de las palabras que desde el poder intentan justificar sus derroteros de traición al proyecto de Chávez, pero no son reales por lo tanto nuestro potencial revolucionario sigue intacto, esperando por las ideas correctas. Ideas que acá ponemos al servicio de todos los que quieran salvar el futuro de la sociedad, de nuestros hijos, de nuestra descendencia.

Entonces, a modo de conclusión parcial: Proponemos una vía para alcanzar la soberanía política del pueblo a través de una Confederación Nacional del Poder Popular, a partir de la cual poner en marcha un plan de medidas económicas y políticas que nos devuelvan la soberanía económica y apuntalen nuestro avance en la superación del modelo capitalista por la vía del socialismo radical.

Ante la agresion imperialista no hay forma efectiva de resistir si no es por la vía de construcción del socialismo, un pueblo organizado, consciente y combatiendo por sus propios intereses es un un pueblo invencible. Recordemos que el imperialismo es la fase superior del capitalismo, por lo que confrontarlo con éxito implica necesariamente extirpar el capitalismo de nuestra sociedad. No hay posibilidad de derrota cuando las ideas son las correctas.

Utópico es esperar construir un capitalismo que se porte bien.

¡Los idealistas son los que sueñan con un mundo indefinidamente capitalista! 

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